A una década de Grinderman 2

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El lado más visceral de Nick Cave

Si con Dig, Lazarus, Dig!!!, de The Bad Seeds muestra un momento guitarresco y distorsionado, Nick Cave refuerza ese potente y abrasivo sonido con la segunda entrega de su proyecto alterno Grinderman. Se trata del álbum que celebra hoy su décimo cumpleaños: Grinderman 2.

A estas alturas hablar de Nick Cave como artista es redundar, por lo que sólo diré que lo es y con todas sus letras. A lo largo de toda su carrera ha hecho de todo un poco: tras estudiar pintura, ha actuado en cine, escrito bandas sonoras, ha escrito novelas, es multi instrumentalista y por supuesto, tiene una larga e impresionante carrera musical tanto solista como con media docena de variadísimos proyectos, siendo el principal The Bad Seeds.

Dentro de este contexto Grinderman podría decirse que es su proyecto alterno más importante y reconocido, y da la impresión que bajo este nombre y junto a sus malencarados compañeros (Warren Ellis, Martyn Casey y Jim Sclavunos) es donde se siente más cómodo al momento de volcar la víscera sin perder el toque fino que lo distingue.

Si la primera e implacable placa homónima de Grinderman (2007) dejaba claro el rumbo que este proyecto abordaría, su segundo lanzamiento lo ratifica. Sonidos garage, hard rock, indie y blues aparecen a través del disco a veces tomando turnos y a veces amalgamados unos con otros, creando una obra que más allá de contar con sencillos comerciales claros (que no es que no los tenga, ahí están “Heathen Child” y “Palaces Of Moctezuma” como evidencia) el disco encuentra su mayor fortaleza como un todo lleno de temas ásperos, poderosos, punzantes e impresionantes que sí, pone a prueba al escucha, pero que termina pagando con creces.

Nick Cave ha venido soltando cuchilladas de todo tipo por décadas a través de sus distintas facetas y proyectos, en este sentido Grinderman está dirigido principalmente para su audiencia más curtida, ya que aquí es donde junto con Warren Ellis parece afilar más y añadirle algo de veneno a la navaja. Desde “Mickey Mouse And The Goodbye Man” hasta “Bellringer Blues” pasando por “Kitchenette” queda manifiesta la agresividad musical que el cuarteto despliega, pero no es una cólera en bruto, hay inteligencia, estrategia e incluso cierta belleza en cada una de sus embestidas.

Grinderman 2 es un disco fuerte y directo como pocos, esperemos que el tiempo nos traiga una tercera entrega de este gran grupo.