RANDOM: La última punta de la corona

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Parece increíble, pero así son los genios: en diciembre de 2016 Charly García fue internado [de nuevo] y para enero de 2017 ya teníamos noticias del lanzamiento de un nuevo material. Un milagroso retorno, aleatorio por la memoria discográfica de su carrera, en diez pasajes contundentes: Random.

Cuando leí las palabras de los directivos de Sony al recibir a García con su nuevo trabajo, me sentí tranquilo al saber que valoran tener a la mayor leyenda del Rock hispanohablante entre sus filas: “La emoción invadió las oficinas cuando llegó uno de los más grandes artistas de todos los tiempos”.

Para la semana siguiente adelantaron “La máquina de ser feliz” y aseguraron que el disco estaría sonando el 24 de febrero. Bastó escuchar diez segundos del adelanto para saber que era una obra a la altura del mito. Me puse a contar los días.

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1.- “La máquina de ser feliz”. Además de ser el primer corte de difusión es el primer corte del disco, y no podría ser de otra forma. La historia de Charly comienza por el camino de la música de conservatorio y así mismo el disco comienza con el Nocturno Op. 9 No.2 de Chopin. El piano se funde de manera natural con una flamante balada que tiene todas las cualidades de un nuevo clásico. Una hermosa melodía y una frase muy a la Say No More para finalizar “La máquina de ser feliz la tiene el papa, la tengo yo”.

2.- “Ella es tan Kubrick”. Un segundo tema que cobra peso cada vez que se escucha. Rock & Roll ligero con referencias cinéfilas, que demuestra que Charly todavía tiene suficiente ironía en la pluma.

3.- “Primavera”. Comienza con un banjo, que acompaña en todo momento al tema y lo despide. Es una declaración de principios en la que lanza juicios y posturas para muchas direcciones. Algunas de carácter fuerte “Ahora que estoy rehabilitado / saldré de gira otra vez / me encerraran cuando se acabe / y roben lo que yo gané”. Y otras esperanzadoras “Porque siempre estaré pronto a renacer / porque hoy yo estoy más joven que ayer”.

4.- “Rivalidad”. Un hermosísimo tema que parte el disco en dos. A partir de aquí comienza la certeza de que Charly lo hizo de nuevo. Un tema que, según cuenta, le escribió a una vecina con la que compartió sexo, drogas y Rock & Roll. Una melodía genial, acompañada de una recurrente frase que dice “No conseguirán cambiarme, baby” hacen de “Rivalidad” uno de los platos fuertes.

5.- “Otro”. En el meridiano de Random encontramos el riff más violento del disco. Una letra igualmente violenta y autorreferencial “Yo quería ser fachista / pero no me fue bien”. El tema, aunque breve, queda resonando en el inconsciente con fuerza. Puro Rock & Roll que se disuelve en un melancólico caos final con sonido ambiente de lluvia.

6.- “Lluvia”. Otro plato fuerte. [Posiblemente el más radiable del disco, no me sorprendería que fuera el segundo corte de difusión]. Un tema que se vuelve entrañable desde la primera vez que se escucha, sutil y pegajoso. Por momentos recuerda a Sui Generis. ¿Se puede decir un elogio mayor?

7.- “Believe”. El único tema en inglés. Oscila entre sonidos actuales y rock clásico. Repite una y otra vez, como una enérgica letanía “When I need somebody to love / someone I can believe”. Un tema ligero que adereza Random y prepara la recta final.

8.- “Los amigos de Dios”. Devela el misterio de las referencias cristianas de “La máquina de ser feliz” y la singular dedicatoria del disco “A los fieles de la iglesia del pescado”. Arremete contra los programas de telebasura en los que predicadores lucran con el fanatismo de la gente.

9.- “Spector”. Se trata de una versión libre de “Be my baby” del grupo The Ronettes, en la que el productor Phil Spector incorporó su Wall of Sounds, recurso que ha utilizado Charly en sus grabaciones. Quizá la letra más nostálgica del disco, uno realmente se conmueve al escuchar “Yo te mostraré el camino / entre la cana y los demás / vos siempre vas a estar conmigo / soy tu testigo, tu disfraz”.

10.- “Mundo B”. El último corte de Random. Se divide en dos partes, la primera un rock con letra rabiosa en la que se escucha “Los muertos están de moda”. La segunda, una balada desarticulada, en la que escuchamos I want to hold your hand” de los Beatles [que tampoco podría ser de otra forma, si la historia de Charly comienza con la música clásica, esta desemboca en el Rock, gracias al cuarteto de Liverpool]. El disco se funde en un fade out con melancólicas grabaciones superpuestas, clásica firma de la casa.

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Charly García nos entrega Random a sus 65 años, después de una treintena de discos, luego de ocho años de silencio y tras una larguísima rehabilitación que no termina. Sin embargo, nada de esto parece afectarle, es un disco brillante. Aparecen todas las etapas de Charly, pero sin dejar de ser un nuevo Charly. Su voz supone [a primera impresión] lo más deteriorado, pero para nada le hace falta, su genio está intacto. Una vez más y contra todo pronóstico, nos vuelve a sorprender y nos recuerda a qué cabeza le pertenece la corona: Charly García es el rey del Rock and Roll.