Holy Wave – Foro Independencia

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Después de descargar su psicodelía en el NRML, Holy Wave haría parada por Guadalajara, lo cual de antemano se agradecía bastante, ya que pocos grupos se suelen descolgar a la ciudad luego de pasar por los festivales de la CDMX. Y si a esto le sumamos que el precio era muy accessible para la talla del grupo que se presentaría, la oportunidad era valiosísima.

Antes de que el grupo hiciese acto de presencia, tuvimos la oportunidad de escuchar algunas nóveles propuestas con alguna relación, en mayor o menor medida, con la escena psicodélica, y los cuales calentarían motores para dejar la mesa servida para el grupo estelar. Abriría el escenario The Melting Walls, un muy joven trío bastante compacto y energético, con una cierta inclinación progresiva y que harían bastante bien su labor sobre el escenario. Cabe comentar que la entrada para esa hora ya era activa, lo cual les otorgó una pequeña pero atenta audiencia. Le tocaría posteriormente el turno a Los Savants, otro grupo local con un poco más de tiempo en activo y los cuales elevaron los decibeles para poner sobre la mesa su propuesta llena de atmósferas, elementos electrónicos y noise. La última de las promesas abridoras quedaría en manos de Johnny Nasty Boots, un power trio de la CDMX con una fuerte influencia setentera y que desarrolla un potente hard rock crudo y centelleante. Todos los actos tuvieron puntos a favor lo que hace suponer que la maduración de su propuesta va por buen camino.

Finalmente, subirían al escenario los integrantes de Holy Wave, la esperada agrupación texana que desplegaría a tope su elaborado sonido psicodélico. Por momentos frenéticos y cargados, y en ocasiones mas envolventes y lisérgicos. Un festín de sonidos con formas multicolores y ondulantes, como la de las proyecciones de las cuales hacían uso (bastante interesantes, extrañas y por momentos angustiantes). El único punto en contra fue el sónido del lugar, el cual sonaba saturado, sobre todo al principio del concierto y que se hacía mas evidente en las canciones con una instrumentación mas cargada (Fue mejorando conforme pasaba el rato eso sí). Aunque al grupo le costó en un principio encontrar la ecualización correcta, en níngun momento dejaron de entregarse, divirtiéndose arriba del escenario, intercambiando instrumentos y entregando verdaderas joyas del rock psicodélico actual como “She put a seed in my ear”, “Wester playland” o “Magic Landing”. Lo dicho: un festín delicioso, bastante notable y entrañable, pero que con un mejor sonido hubiera sido verdaderamente extraordinario.

*Fotografías del evento por cortesía de Gabriel Rodríguez.