Lo que sea que dice la gente que soy, sí soy a veces

Publicado por

Hoy hay tres tipos de personas que van a necesitar un abrazo: quienes acaban de descubrir que el álbum debut de Arctic Monkeys cumple 20 años, quienes se enteraron apenas de que la banda tiene más discos además de Tranquility Base Hotel & Casino, y quienes sufrirán micro infartos cada que alguien compare Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not con Different Class de Pulp.

Whatever People Say I Am Thats What I Am Not (Vinyl)[Importado]: Amazon.com.mx: Música

Hace unos 24 años se formaron los Arctic Monkeys: una banda de rock de cuatro chicos de Sheffield liderados por un Alex Turner adolescente en la guitarra y voz, Jamie Cook en la otra guitarra, Andy Nicholson en el bajo (después sustituido por Nick O’Malley) y Matt Helders en la batería.

Su álbum debut salió el 23 de enero de 2006 y para entonces, el debut de The Strokes ya se sentía lejano y estaba llegando una nueva generación de adolescentes–adultos llenos de hormonas, alcohol y ganas de encontrar algo más que solo ritmo: querían letras con las que pudieran verse reflejados. Y esos reciénadultos encontraron a los Arctic Monkeys gracias a una mezcla entre internet, el boca a boca y grabaciones pirata de sus conciertos que circulaban por todos lados. Irónicamente, su primer “aporte” al mundo —ser la primera banda impulsada por internet— casi no tuvo que ver con ellos, porque, hasta donde se sabe, su página de MySpace la manejaba un grupo de fans.

Cuando llegó el álbum, ya cargaba con la presión de mantener una reputación y cumplir expectativas. Y sin saberlo, estábamos frente a uno de esos raros casos en los que todos coincidimos y decimos: QUÉ DISCAZO, PÓNLO OTRA VEZ, y en ese instante te vuelves fan.

Si hoy lo escuchas por primera vez quizá te suene familiar o “lo de siempre”, y esto pasa por dos razones.

La primera: el disco suena como mezclar a The Strokes con The Hives, pero añadiéndoles mucho más garage rock y poniendo al pelón de Whiplash a presionar al baterista para que no pierda el tiempo.

La segunda: después de este disco llegó una avalancha interminable de bandas “indie rock” que empezaron a sonar todas igual. El panorama se saturó tanto (y además era un panorama bastante gris) que alguien bautizó el fenómeno como Landfill Indie. Ouch.

Pero el debut de Arctic Monkeys es mucho más especial que eso. No sólo te hace mover la cabeza: sus letras te permiten oler esos pisos sucios, escuchar esas historias inventadas sobre San Francisco mientras deseas que alguien te saque de ese bar aburrido, o vivir los primeros roces con la policía desde la mirada de unos muchachos ingleses, muy distintos a los encuentros que narra Ice Cube en sus canciones.

Es en las letras donde vive gran parte del corazón del disco, casi todas narradas en un formato que podríamos llamar:

Alex Turner vs…

* las expectativas

* la chica que le gusta (y que todos quieren)

* la policía

* los cadeneros

* el alcohol

Y así, sin darse cuenta, nos dejó un pequeño mapa para regresar a esa edad en la que te lanzan a vivir la vida: crees que sabes cómo funciona, no tienes idea… pero estás justo a punto de averiguarlo.

Publicado un bootleg inédito de un concierto de Arctic Monkeys de 2005 - Binaural

Estoy convencido de que este disco ayudó a darle otra cara a la música y a la forma de consumirla, y mucho tiene que ver con que es un álbum consistente en su propuesta, que usa canciones irresistibles y momentos de ejecución muy afilados como puerta de entrada.

Una vez dejaron atrás la adolescencia, los Arctic Monkeys dejaron también ese rol de observadores sociales. Solo en su segundo disco lo conservaron un poco, pero ya no miraban a la vida cotidiana, sino a personas concretas.

Recomiendo muchísimo escuchar este debut. Siempre se siente como sentarte con un grupo de amigos nuevos que te cuentan sus historias y aventuras mientras destapas cervezas y chocas los tarros.

Y su 20 aniversario cayó en viernes, así que: ¡salud!