Oratorio y la defensa del territorio

Publicado por

Oratorio nació hace algunos años, en plena pandemia, en un contexto adverso y desde un contexto adverso. En nuestra vida hemos sido testigos de la degradación de nuestro entorno y como el sistema capitalista se apropia del territorio condicionando nuestra forma de interactuar con la misma y entre nosotros mismos.

En respuesta y desde su trinchera, se conformo este proyecto como una acción y una denuncia de ese capitalismo industrializador que diluye la vida y lo humano. Para conocer un poco más del proyecto, su raíz y por ende, como han sido sus presentaciones, el disco que ya está afuera y uno que se está preparando, nos comunicamos con Armando Castro, el cerebro detrás de este necesario proyecto llamado Oratorio, y a quien agradecemos su tiempo y disposición para esta entrevista.

 

Háblame un poco de lo que es el proyecto ORATORIO, el cual está preparando un segundo registro discográfico.

Oratorio nace a partir de la vinculación que tuve con un un grupo de defensa de territorio que está asentado en el municipio de El Salto, Jalisco que se llama Un Salto de Vida, que es un grupo ambientalista que lucha contra la industrialización, las enfermedades y toda la destrucción que se ha hecho en la región. A ellos los conocí en una exposición llamada Toma la ciudad que fue hecha en el Museo de la Ciudad en Guadalajara donde se vincularon artistas con activistas, esto en dos mil catorce, dos mil quince.

Ellos me mostraron unos textos que había escrito uno de los fundadores del grupo que se llama Enrique Enciso, una persona que en su infancia conoció el río Santiago antes de la industrialización. Sus escritos reivindican la memoria como arma de lucha contra este capitalismo voraz, industrializante.

En el primer disco de Oratorio también se presentó un texto de de la comunidad Coca, un pueblo indígena que se localiza en Mezcala en la ribera de Chapala y que también defienden su territorio. Yo mismo estoy dentro de la militancia de defender la vida rural. Tengo un proyecto agroecológico de gallinas de libre pastoreo con más de veinte años en el bosque de La Primavera, en el municipio de Tala, donde vivo.

Los textos que menciono, los integré a un set de música electrónica experimental con un radio de onda corta y un motor de reproductor de casete. En este set, con estos elementos yo hago texturas, juego con la típica señal que provoca la radio cuando no se sintoniza una estación, esas texturas tipo dron. Esto lo relaciono con la recuperación del territorio, en este caso el territorio electromagnético: las ondas de radio que están en nuestro territorio y que al mismo tiempo no nos pertenecen, pues están siendo ocupadas por el estado y por los grandes capitales.

Todo esto de las radios comunitarias es muy complicado. Las licencias de transmisión no se les da a los pueblos. Quienes tienen las concesiones de las estaciones de radio nos meten todas sus narrativas y sus formas de ver el mundo para que aceptemos esta industrialización como un desarrollo positivo.

Volviendo a lo musical, con el motor de caset genero ritmos, beats. El pulso continuo del motor da una estructura rítmica, al mismo tiempo que se están leyendo los textos. Ese pulso del motor representa el pulso de la industria convertido en danza, con la idea que el trabajo se convierta en fiesta. En las sociedades preindustriales el trabajo no era esto de entrar a una fábrica, tener un horario, sino que era parte de la vida continua, de la vida comunitaria. Por ahí va la base conceptual de Oratorio, de como inició.

Hemos ido añadiendo cosas, incorporando más personas que se han vinculado al proyecto, como Andrés Aguilar, Hix y demás personas. Ahora, en esta segunda edición pasamos de una militancia más de calle a otro sentido. Al proyecto Oratorio lo presentábamos en público, en plazas, pueblos, en lugares que no estaban dentro del circuito artístico escénico, y esta segunda edición es una producción más ad hoc para estos circuitos artísticos. Es más grande, Hay visuales, más instrumentos musicales. Batería, bajo, guitarra.

 

Este segundo álbum que están por lanzar, ¿representa una evolución, una ruptura o una radicalización respecto al primero?

Igual lo vería como una continuación y actualización de la situación en la que nos encontramos. Ahora incluimos en este segundo lanzamiento el doloroso tema de los desaparecidos, que en la época del primer album no estaba tan fuerte como ahora, y pues se ha ido viendo que afecta mucho a los pueblos y a las zonas donde hay defensas ambientalistas y del territorio, entonces lo vemos desde la óptica que la desaparición se usa como un instrumento por parte del estado y las empresas para inhibir la lucha de la defensa del territorio, la organización, con la intención de meter miedo, desmovilizar a la gente.

En ese sentido, hay un poema que escribió Andrés Aguilar y que el mismo lo interpreta poniéndose en el lugar de un padre que está expresando su dolor por una desaparición. También en este segundo lanzamiento hay unos audios de una comunera de Mezcala, del pueblo coca, donde habla precisamente del miedo que tienen los jóvenes de movilizarse, organizarse, porque el narco está ahí y los desaparecen, los secuestran.

Se habla de narco, pero sabemos que es una fachada, pues los narcos defienden los intereses de las grandes empresas que se quieren instalar en el territorio para hacer sus proyectos de distinta índole y donde al final la población es la que sufre estas consecuencias. En ese sentido sería una continuación con esto de la reapropiación y recuperación del territorio, pero tomando en cuenta las nuevas problemáticas.

 

Al ser un proyecto basado en la colectividad, ¿como son los procesos creativos al incluir a gente de distintas disciplinas?

El proceso creativo de este segunda producción de Oratorio no es tanto una creación colectiva como tal, sino más bien una retroalimentación creativa. Yo voy llevando un poco la dirección, teniendo desde un punto de partida a Andrés, Hix y a mi con la idea de la radio del motor, e incluyendo una serie de objetos amplificados que en este caso fueron herramientas de la construcción.

Estos elementos tienen un sentido conceptual en torno a la industria del crecimiento de proyectos inmobiliarios, turísticos y de generación de energía. Todo esto está ahí simbolizado en estos instrumentos.

Por otro lado, Hix, que es un artista visual, iba añadiendo elementos escénicos o videoesculturas mientras hacíamos lo sonoro. Luego, teniendo estos audios de Mezcala que hablan de las desapariciones, invitamos a participar al dj y productor Rifhes, para que trabajara a partir de estas entrevistas y pues él ya nos presentó algo generándose una retroalimentación entre los cuatro. Se invitó a Andrés Bermúdez que toca el didgeridoo, el cual se añade por momentos.

También se integró a la baterista Nath Ro, aunque no fue parte del proceso de creación. Una persona de Tala lee un texto original de su autoria, de ahí se acordó que podía ser acompañada por una guitarra flamenca para darle un sentido dramático dado que el género  tiene un sentimiento implícito de dolor en lo que expresa. Así fue más o menos el proceso creativo de esta segunda producción.

 

Su propuesta exige una escucha muy activa, muy consiente. ¿Piensan en un oyente ideal o prefieren que la obra se confronte libremente con cualquier público?

Un público ideal no existe, ya que no se está pensado en un nicho o desde un género específico. Al contrario. Esta segunda propuesta de oratorio abarca varios géneros musicales: flamenco, ruidismo, drum & bass, Rock, música de los aborígenes australianos, etc.

Se pretende con esta paleta tan amplia de géneros el tratar de tocar varias sensibilidades y de esta manera activar la escucha porque sí se necesita atención, por el tipo de textos tan densos en el sentido de la información, de las historias que tienen que ser entendidas. El público ideal tal vez sería un público que tenga la disposición de estar atento un rato, no como música de fondo, sino desde una escucha dónde se involucre más.

 

¿Qué sientes que les ha dejado el proyecto de Oratorio más allá en cuanto a la generación de comunidad? 

El estar estos dos años con este proyecto me ha permitido colaborar con varias organizaciones y colectivos que están en la defensa del territorio. En este de Oratorio II se incorporó un texto de una mujer de Tala que conocí en una lucha en contra de un basurero que se quería hacer para recibir toda la basura de la zona metropolitana de Guadalajara. Ella escribió un texto sobre el bosque y como el ingenio azucarero al quemar la caña para trasladarla genera problemas, la siembra de aguacate, el agave, toda la deforestación.

Ese texto ya se incorporó en esta nueva  producción, pero en paralelo hemos estado trabajado con unos colectivos de Tlajomulco de Zúñiga, con otros de la Barranca, en los pueblos de Huaxtla y Tonalá. Se presta para denunciar la situación, pero siempre enfatizando la memoria de cómo se han ido deteriorando los modos de vida de los pueblos.

 

Muchas reacciones de distinta índole debe de haber en el público al involucrarse en la presentación. 

Si han habido distintas reacciones de las personas. De alguna manera si tocas fibras sensibles, los sensibilizas, si les llega a generar una cierta empatía para buscar posteriormente conectar e involucrarse con más causas y colectivos como Un Salto de vida y trabajar directamente con ellos.

 

¿Entre los álbumes y las presentaciones encontramos cambios entre sí?

Las presentaciones que se han hecho y las que se van a seguir haciendo no tienen modificaciones, si se mantiene lo que escuchas en el álbum.

 

¿Este segundo álbum cuando se tiene pensado lanzarse?

Todavía no hay una fecha específica para el lanzamiento de Oratorio II, pero sí hay una fecha definida para una presentación el seis de agosto en el auditorio Juan José Arreola de la UdG, y otra que que ya estamos gestionando.