Hoy la artista sueca Murex lanza su single debut, “Massacre” vía Young. Autoproducida en el estudio de la artista en Estocolmo, el tema es una pieza de avant-pop etéreo y amorfo que golpea y resplandece en igual medida. Al mismo tiempo brutal y hermosa, la canción retrata el hambre y el acto de arrastrarse uno mismo hacia la destrucción.
Hoy en día, se espera que los artistas que hacen música pop se conviertan en una única versión fácilmente consumible de sí mismos, o que cedan salvajemente ante el caprichoso algoritmo. Murex ya es una compositora consumada, impulsando el trabajo de mujeres que desafían esas limitaciones a su manera. En su propio trabajo se resiste a la presión de sobredefinirse o sobreexplicarse.
Sin embargo, sí aparece en el videoclip y las fotografías que acompañan el lanzamiento, aunque parcialmente oculta, mientras que sus intrincados y emotivos dibujos a lápiz adornan el arte visual.
“No se trata de desaparecer o ser anónima,”explica, “sino más bien de aflojar el control de la apariencia y permitir que la obra exista sin quedar definida por ella.”

