A 30 años de Goo de Sonic Youth

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Celebramos uno de los trabajos más icónicos de los neoyorquinos

Goo

Goo representa un parteaguas en la carrera de Sonic Youth y hasta el día de hoy es uno de los LPs más reconocibles no sólo de la banda sino de la música denominada como alternativa en general.  ¿Qué hace a este disco tan especial?

Un elemento a tomar en cuenta es el contexto en el que aparece, tras dos años de haber lanzado Daydream Nation (1988), disco importantísimo para la banda, en el año 1990, y por primera vez a través de un sello considerado no independiente, mucho se hablaba de lo que este paso significaría para uno de los máximos emblemas del movimiento indie / alternativo a nivel mundial. Había muchos ojos y oídos puestos en la manera en que la banda manejaría esta transición y esta expectativa sin duda abonó a la trascendencia de Goo.

Como era de esperarse, el recibimiento de la crítica fue variado inicialmente. Aunque tuvo una gran cantidad de halagos, también hubo voces del sector independiente más purista que reprocharon el paso de la banda a una disquera denominada como mayor y por primera vez mostrar un sonido más pulido y estructurado. Y es que el disco tiene momentos de música más digerible que lo presentado anteriormente por Sonic Youth, pero entremezclada con verdaderos monstruos sonoros que dejan claro que son ellos quienes siguen al mando de los controles creativos.

Producido por la misma banda, Goo tiene como ingeniero de grabación a Nick Sansano (productor en su disco previo) lo que explica en buena manera la continuidad de ese sonido característico de Thurston Moore, Kim Gordon, Lee Ranaldo y Steve Shelley. El resultado es un álbum volátil, en el buen sentido del término. Cuenta con subidas, bajadas y cambios bruscos entre lo asimilable o reconocible y fragmentos espesos más difíciles de transitar.

Se trata de un mar profundo, revuelto y en momentos caótico compuesto por guitarras distorsionadas y constantemente en feedback a través del cual el oyente pasa, con las voces de Kim y Thurston fungiendo como faros a veces luminosos y a veces fantasmales, recolectando perlas durante la travesía, algunas pulidas, otras no tanto, pero en ambos casos atracando con piedras preciosas en su haber. Siguiendo la analogía naval, el bajo representaría las anclas, siendo el aspecto más constantes y definidas a través de todo el disco.

Como “curiosidad”, el álbum cuenta con la participación de J Mascis (Dinousar Jr.) y Chuck D (Public Enemy), dándole puntos extra en el apartado de street cred, para aquellos que tenían dudas respecto a su fichaje con una disquera propiedad de Universal.

Un último elemento, pero no por eso menos importante para entender la trascendencia de este disco, es el arte de portada. Realizada por Raymond Pettibon, encargado de trabajos (portadas de discos, carteles, fanzines, flyers) para bandas de punk en la escena de Los Angeles en la década de los 70’s, dentro de las cuales destaca Black Flag. Pettibon a través de Goo, realizó una importantísima aportación no sólo al arte dentro de la música, sino a la cultura popular en general. No es descabellado pensar en la posibilidad de que haya muchísimas personas que conozcan la portada del álbum, incluso que porten su imagen en sus camisetas, sin haber escuchado una sola nota del disco.

Todo lo anterior suma para la mística de un disco que siendo ya sin duda clásico e icónico, para algunos puede resultar pesadillesco, mientras que para otros representa la mismísima esencia del rock alternativo.

¡Felices 30 años, Goo!