40 aniversario de «En la Mira» de Ritmo Peligroso

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Este año se cumplen 40 años de uno de los discos míticos del rock en México, uno que no tiene posiblemente los reflectores de otros más famosos o recientes, pero cuya influencia es innegable. De hecho, se podría decir que es de los discos más influyentes (el álbum es parte de los 25 discos que cambiaron al rock mexicano de Ricardo Bravo). Y para quien esto escribe, el álbum incluso se adelantó a un contexto más global, y tampoco se le ha reconocido ese aporte.

La historia es bien conocida. “En la Mira” fue el disco que marcó la evolución del sonido del otrora Dangerous Rhythm -y a partir de ese momento, Ritmo Peligroso– hacia los ritmos afrolatinos, fusionándolo con esa influencia del punk y new wave ochentero, con temas muy contundentes, y donde se amalgamaba un grupo que sonaba compenetrado y con una energía pocas veces vista, cortesía de una sección rítmica y de percusiones notable, unas guitarras filosas, más la voz y el carisma de uno de los mejores frontman de este país, su líder Piro Pendás.

Y es por el aniversario de este gran disco, el cual urge revalorizar, y por la pronta celebración de mismo en un concierto en el Lunario del Auditorio nacional, que contactamos al siempre amable y agradable Piro, a que nos platicara un poco del contexto de esta obra. Agradecemos su tiempo y disposición.

 

Háblame un poco del contexto en el que se dio «En la Mira». 1985. Un año convulso.

De entrada, lo íbamos a presentar en Rockotitlán y se vino el sismo. Estuvo cabrón porque a Rockotitlán lo inauguran el 15 de septiembre y el sismo fue el 19.

 

Me imagino que ese hecho afectó a la promoción en general ¿no?

Sí, de alguna manera. Pero las cosas siguieron. Fue un disco muy bien recibido. Muchos periodistas se encargaron de apoyarlo y de hacerlo aún más grande, Como Ricardo Bravo cuando hizo el proyecto de los 25 discos que cambiaron la música en México e incluyó a En la Mira.

 

Con mucha justicia. Yo incluso siempre he sentido que “En la Mira” es un disco que se adelantó a su época, pues, con todo y que venía de una tradición rockera, en el momento que salió con esas reminiscencias punk y la forma que fusionaron, para mí se adelantaron a Mano Negra, a Kortatu, a Fabulosos Cadillacs, que luego son los que mencionan mucho dentro de la influencia afrolatina en el rock en español.

Al final del camino, estábamos haciendo algo que ya lo había hecho Peace and Love, ya lo había hecho Santana. Pero cada quien lo hace a su manera. Cuando tú fusionas, la música se refresca. Yo creo que el disco En la Mira es un disco muy fresco, que todavía tiene reminiscencias del punk de Dangerous Rhythm. Ya con toda esta fusión afrantillana que llevábamos ya construyendo. Con “Marielito”, “Petróleo Futuro”, “La Guerra Acaba”, “Rock del Tercer Mundo”, “Revolución”, había una búsqueda de una identidad musical un poco más nuestra que lo que estaba haciendo Dangerous Rhythm, que estaba muy influenciado por el punk inglés.

Definitivamente yo creo que sí es un disco que marcó un parteaguas en la década de los 80. A mí es el mismo Dr. Shenka de Panteón Rococó y Rubén Albarrán de Café Tacvba, me comentaron que cuando lo escucharon les quedó claro que si se podía ir por ese camino. Sí se puede hacer algo más nuestro, ¿no? Y y como yo siempre digo, fuimos muy criticados, pero también muy bien recibidos, porque cuando cambias y te arriesgas, pues eso sucede. Un chingo de gente nos veía ya como una banda comercial.

Como mucha gente sabe, fuimos la primera banda punk mexicana y nunca nos anduvimos con mamadas, nos la pasamos tocando en los hoyos funky. Quienes nos criticaban y nos señalaban de clasemedieros no saben por lo que nosotros pasamos, no saben lo que era tocar en la Nueva Atzacoalco, en Tlatelolco, en el salón Brasil. En estos lugares que eran del pueblo, que eran completamente populares, pero nosotros éramos una pinche banda de punk que queríamos darnos a conocer, y le entrabas o le entrabas. Y ahí no tenía absolutamente nada que ver tu estrato social o tu nivel cultural. Y si a esas vamos, el papá de Joe Strummer, el líder de The Clash, era diplomático. Siendo quien fue, venía de una situación acomodada, pero eso no importo para todo lo que hizo dentro del movimiento punk.

Al final del camino lo que vivimos era un movimiento que se estaba gestando y lo estábamos creando nosotros y una bola de cabrones que estaban alrededor de nosotros. Para muchos radicales creían que el Dangerous era una banda popis que le llegó todo bien fácil. Nos partimos la madre bien cabrón en los hoyos funky durante más de 4 años. Y tenemos un chingo de testigos que estuvieron con nosotros en ese tiempo.

 

 

Hay gente muy radical que no tiene un contexto, ni entiende de donde viene todo.

Así es. Nos comentaban incluso: ¿por qué tienes que cantar de esto si no estuviste ahí? ¡Por qué tú puedes cantar de lo que quieras! Tú te transportas y te puedes inspirar en hacer un poema de una serie de cosas que no necesariamente tienen que ver con tu vida. En la Mira tiene una cumbia punk que se llama Petróleo Futuro», de un cabrón que lo mandan de Estados Unidos a comprar petróleo a México. Tú te pones a pensar: qué chingados tiene que deber eso con nosotros. Era solamente un invento, el transportarte a otra realidad, con estrofas de poesía negra cubana mezclado con una cumbia punk cantada en inglés.

Yo escucho eso hoy en día, y pues la verdad, me siento muy honrado, porque siento que fuimos muy atrevidos y tratamos de traer algo nuevo cuando llevábamos tantos años influenciados por el punk británico. Tuvimos la necesidad, empezamos a madurar como músicos, a madurar como banda, y tuvimos la necesidad de tratar de hacer algo más nuestro.

Ahora, yo tengo una anécdota muy bonita de cuando estábamos tocando en El Margó, porque hacíamos unas tardeadas muy exitosas ahí`, y de pronto vi a un chamaquito de 18 años con una camiseta de los Sex Pistols, cantando “Marielito”. Y entonces, me acuerdo que en ese momento muy personal, me dije: creo que lo logramos, güey, creo que ya nos están entendiendo hacia dónde vamos.

 

Aunque con su cambio de dirección musical, Ritmo Peligroso fue más allá de lo puramente mexicano, sino que su idea fue un poco más global, por decirlo de alguna manera, de irse más hacia lo latinoamericano, ¿no?

Totalmente. Nosotros, a diferencia de la Botella, de Café Tacuba, nos fuimos un poco más por todos los sonidos del Caribe, por toda la percusión caribeña, los diferentes ritmos, como el merengue de República Dominicana, el Guaguancó, el Mozambique, la rumba, el bolero cubano, y todo eso nos empezó a abrir la mente, porque además lo empezamos a estudiar a fondo. Nos empezamos a dar cuenta de cómo sonaba esa música.

Y digo, “Marielito” comienza con una batería que es una samba, que no tiene absolutamente nada que ver con el Caribe, son ritmos más propios de Brasil en ese aspecto, si lo quieres ver así. Pero al final del camino, forma parte de nuestra cultura como latinoamericanos. Y ya no estábamos cantando tanto en inglés y y con esa influencia que tuvimos tan marcada por muchos años, de la cual yo me siento muy honrado, porque también la hicimos a nuestra manera. En el disco de “En La Mira” se cuaja una búsqueda musical de muchos años, ¿no? Castellanizamos el nombre, prácticamente el disco es 70 por ciento cantado en español, hay muy poco cantado en inglés, exactamente lo opuesto al primer álbum del Dangerous.

Y creo que eso todo tiene su su mérito, la búsqueda, el no quedarte en una zona de confort, tratar de moverte, de ser atrevido, de ser aventurado. Y es lo que he tratado de hacer durante toda mi vida. De de no quedarme en un lugar cómodo o donde las cosas fluyan de una manera sencilla. Yo creo que siempre hay que buscarle y meterle, y la Pachanga Peligrosa hace honor a lo que te estoy hablando. Para mí, es un disco fresco, de búsqueda, aunque también fue un disco muy difícil porque lo hicimos a la distancia, siempre habíamos grabado juntos, habíamos estado compartiendo ideas, sentimientos y todo en el estudio, y la pachanga peligrosa fue a la distancia y para mí fue un proyecto muy difícil, pero teníamos que hacerlo, ¿me entiendes?

Espero más adelante poder estar presente en la Ciudad de México con la banda para poder estar haciendo música juntos como lo hicimos durante toda nuestra carrera. Al final del camino, lo importante es tratar de seguir en este proceso creativo, de seguir generando canciones, inquietudes, pensamientos, etcétera.

 

 

Toda esa influencia afrocaribeña que que fue dándose con Dangerous primero y que se afianzó con Ritmo Peligroso, puedo creer que fue mucho por influencia tuya, dadas tus raíces.

Yo siempre me he sentido muy mexicano. A mí México me adoptó de niño, de 5 años. Yo salí de Cuba de 2. Entonces, sí tengo sangre cubana, nunca la he negado. Mis padres eran muy cubanos, pero también eran unos profundos enamorados de México, amigos de José Luis Cuevas, de Gabriel Figueroa. Estos personajes figuraban de vez en cuando en las comidas, los domingos en mi casa, y siempre estuve rodeado de este arte que se generó en México en aquellas épocas. Siempre fui un profundo enamorado de México, que me abrió las puertas. Yo nunca me sentí como un exhiliado cubano.

Inconscientemente yo traía estos ritmos en la sangre, pero para mí lo que realmente me hizo sentirme cómodo y pensar que era un buen camino a seguir, no fue tanto el creer que estaba sacando mis raíces cubanas, no. Fue cuando empecé a estudiar un poco de poesía negra, de Nicolás Guillén, que tienen espacio en canciones como «Hermana Trampa» y «Petróleo Futuro», del disco de En la Mira. Estábamos haciendo cosas que en esta época nadie más las estaba haciendo. Yo creo que ese disco tiene un título bien merecido, de que es como una meta musical de una banda, dentro de la evolución de un sonido rocanrolero de un país.

Cuando lo hicimos, yo no sabía un carajo de hacia dónde íbamos, simplemente estábamos haciendo algo que nos hacía sentir cómodos, honestos, transparentes, y estábamos contentos con lo que estaba pasando musicalmente.

 

Por otro lado, creo que Ricardo Ochoa, entró como anillo al dedo a la producción del álbum, precisamente por su pasado con Peace and Love y su reconocida apertura musical.

Ricardo Ochoa se merece un lugar muy especial en la historia del rock en México. Maná estuvo hace poco en Tijuana y presentaron a Ricardo Ochoa con mucho orgullo. Eso me parece una maravilla, porque realmente Ricardo Ochoa fue el hermano mayor de Maná, de Ritmo Peligroso, de Rostros Ocultos, de Mask, el creador de Kenny Los Eléctricos, la mente detrás de Peace and Love, de Náhuatl. Él no solamente es un tremendo guitarrista, un gran compositor, un gran productor, sino también fue un visionario. Desde Dangerous, Ricardo se empezó a acercar a nosotros. Había un interés de él por tratar de cambiar la música en México y también tenía estas ganas de ligarse con las nuevas bandas que estaban haciendo cosas nuevas en México.

Ese interés se volvió en una hermandad, porque realmente hicimos 3 discos con él en el estudio muy importantes, que son el primero de Dangerous, el disco de En la mira y el disco homónimo. Estamos hablando de aproximadamente 9 años juntos en el estudio, y ya después obviamente participaron Juan Switalski con el oso Pavón, y se crea este equipo de productores y de ingenieros que realmente lograron conseguir un sonido y una identidad sónica dentro del rock mexicano.

 

A propósito que comentas lo de la frescura del álbum, hay algo que sigue teniendo vigencia y son las letras, ¿no? Sobre todo por el contexto geopolítico que vivimos ahora. ¿Tú como te sientes en ese sentido con que haya letras que lamentablemente -hay que decirlo así- suenen por así decirlo, actuales?

Así es, se mantienen vigentes, y es triste de que no hayamos podido hacer nada al respecto o que se haya cambiado algo con los años. Específicamente, “Rock del tercer mundo” me parece una canción muy original por el mensaje, por la letra, el ritmo, todo, Y creo que ahí también se logra una gran comunión musical en el concepto de ese disco.

 

Aunque igual tengo la impresión que más que ser una banda politizada o con una postura específica, tenían la necesidad de hablar de ciertos temas que poco se hablaban.

Así es. Como en el nuevo disco, la de «Dejen a los niños en paz», poca gente aborda ese tema, pero yo creo que hay que hablar de eso. El haber traído a Cecilia Toussaint a colaborar en esta canción vuelve todavía más intenso el mensaje, porque son un hombre y una mujer mandando este mensaje de paz y de amor hacia los niños y el que hay que cuidarlos.

Lo que sí es que creo que En la Mira es un disco atemporal. No es un disco que suena viejo, no es un disco que suena aburrido, al revés, me parece un disco que tiene mucha frescura. Ahorita lo lo he tenido que estar oyendo, porque ahora en el Lunario voy a cantar rolas que hace más de veinte, veinticinco años que no cantamos, que no tocamos. Rolas como «Héroes Muertos» y «Petróleo Futuro» tenemos siglos sin tocarlas.

 

Háblanos un poco de ese concierto. ¿Qué podemos esperar de ello?

Vamos a tocar sin invitados. Nada más en la segunda parte del concierto saldrá Marisol Portilla, nuestra corista, y Lucas Kraft, nuestro tecladista, pero En la Mira la vamos a tocar tal cual como la vibramos, como la sentimos. Sin teclados, sin tantos coros, como se concibió el disco. Lo tocaremos integro, en el orden que va, y después probablemente haremos algún intermedio ahí pachecón, que todavía no sabemos cómo va a ser, pero será algo creativo, porque no pensamos hacer un silencio, sino que se ligue el álbum con con la segunda parte.

 

¿Hay algún plan de hacer una reedición o más conciertos a partir de este?

En cuanto a conciertos no, pero esperemos que pronto se active algo. Yo espero que también podamos hacer una edición de un vinilo del 40 aniversario de En La Mira.

El concierto donde tocarán integro el álbum En La Mira se llevará a cabo el Jueves 31 de julio a las 8.30 de la noche en el Lunario del Auditorio Nacional. Una oportunidad única de escuchar en directo uno de los álbumes fundamentales del rock en México.