«Roots», un tambor que no deja de latir

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El 20 de febrero de 1996 Sepultura lanzó Roots, su sexto álbum de estudio y, quizás, la obra más decisiva de toda su carrera, tanto en el camino que tomarían, como en lo que sobrevino después como agrupación. Tres décadas después, este disco ha confirmado su posición como una obra que desafió convenciones, expandió fronteras y redefinió cómo podía sonar el metal.

Roots como ruptura audaz

Arise fue la consolidación de Sepultura en el thrash, Chaos A.D. fue el puente hacia territorios más urbanos y conscientes, pero Roots fue la ruptura definitiva con cualquier expectativa ortodoxa del género. La banda, con su formación clásica con Max e Igor Cavalera, Andreas Kisser y Paulo Jr., abrazó influencias de su propia cultura brasileña como nunca antes, incluyendo grabaciones dentro de una tribu Xavante, percusiones tradicionales y cantos indígenas se integran con la brutalidad rítmica del metal moderno.

Esto, más allá de parecer un mero artilugio exótico, resultó una declaración de identidad, siendo su ascendencia brasileña el corazón del álbum. Una decisión arriesgada que a la larga, le ha dado al álbum esa posición tan celebrada. Musicalmente, Roots mezcló el metal pesado con ritmos tribales, percusiones y texturas que tenían un pie en la innovación y otra en la tradición musical. Esto los llevo a tener himnos atemporales del calibre de la incendiaria «Roots Bloody Roots» o la percusiva y electrizante «Ratamahatta».

 

Recepción y legado

Su mezcla fue tan influyente que muchos vieron en Roots un precedente para movimientos posteriores como el nu metal, aunque el álbum en si mismo resulta bastante particular y ellos mismos han rechazado esa relación, pues siempre vieron su propuesta como más brutal y hacia otros terrenos. Sin embargo, su combinación de riffs monolíticos, afinaciones graves, groove hipnótico, percusión tribal brasileña y una producción seca y orgánica (a cargo de Ross Robinson) se convirtió en un nuevo paradigma. El disco marcó el fin de una era, pues fue el último disco con Max Cavalera, pero abrió el camino para que muchas bandas buscaran un camino que los llevara a sonar pesados, pero culturalmente arraigados.

Su ADN en otros proyectos

Aparte del ya citado nu metal, o que la misma banda continuó con esa exploración (aunque con menor fortuna e impacto) así como de la escisión que tuvo con Soulfly, su influencia se puede rastrear fácilmente en proyectos latinoamericanos como Puya, A.N.I.M.A.L., Bloodywood o Cemican en cuanto a su muy personal búsqueda de raíces mestizas e identitarias, así como al manejo de las estructuras groove dentro de el metal más extremo en bandas como Gojira o Machine Head.

Sin dudas, Roots fue un disco aventurado y experimental que redefinió al metal moderno desde la identidad propia.