Sierra Hull – The Movements

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Cuando leí el término Avant-pop (Mark Amérika), tuve una epifanía, esto es, la musa de la música me había hablado al oído para revelarme un secreto que yo intuía desde hace mucho tiempo: El vanguardismo, como un extenso halo, puede abarcar hasta la música comercial. Así, The Movements (Sierra Hull), además de exhibir elementos experimentales, está cobijado, tal vez un tanto, por ese halo. Posiblemente continúo deslumbrado por la brillantez de mi iluminación y esté equivocado.

Lo que es cierto, es lo experimental del EP. Ya sea que esté circunscrito en lo experimental del siglo pasado o en la actualidad. Ahora bien, si su estructura armónica se asemeja a pocas en cuanto a la ambigüedad tonal que se aleja del folk y del pop tradicional, existe la chance de estar dentro del Avant-pop.

Pero bueno, iniciaré con la sonrisa que me provocó la vaguedad sonora oriental para dar paso, abruptamente, al sonido bluegrass en los tracks 1 y 3. Recordé una serie de mi niñez llamada Kung-fu, donde un monje shaolín chino-americano pelea en el salvaje oeste con su arte marcial. Las pistas sonoras son lúdicas, diría “juguetonas”; sin detrimento de la habilidad instrumental con la que se manejan, tanto la mandolina, como la guitarra y el violín. No conocía a ninguno de los integrantes de este proyecto, pero si reconozco la virtuosidad en la ejecución instrumental.

The Movements, a mi parecer, es un compendio de sonatas pop modernas que constan de 3 o 4 movimientos independientes con su propia función en cada pista. ¡Los veo!, bueno, imagino sinestesicamente en Movement 1 (1:58) los desplazamientos eufónicos que permiten trasladarme con ayuda del violín, las percusiones y la guitarra, a bordo de un tren que inicia con paso lento su travesía por el viejo oeste y que acelera paulatinamente hasta llegar a una velocidad constante. Recordando, debido a la insinuación asiática de la introducción (seg. 20) y del desenlace (min.3:12), mi inexistente estadía en Asia. Finalizando, en el último movimiento melódico, mi llegada a la estación.

Sólo un track es melancólico. Abre con un toque oscuro mediante el cello y la mandolina. Quizá también, místico; para dar lugar en el segundo movimiento, la añoranza, la esperanza,… la melancolía. Desde mi perspectiva, son los acentos abruptos los que consolidan el EP, además de su “sencilla” complejidad armónica y sus coqueteos con la chamber pop, la aparente improvisación, la mandolina “viajando” entre Osaka y Kentucky.

En fin, The Movements es una propuesta lúdica, divertida, con una “limpieza” en su ejecución y aludiendo sonoridades orientales que no imaginé en ella.