The Fall, 30 Degrees

Publicado por

La duda displicente y áspera da inicio, sin preámbulo, al track. Siendo la voz con tonía prosódica la que establece, no la entrada de los instrumentos, más bien, del monólogo que, de sólo escucharlo, se establecen geografía regional y social: Inglaterra y sus suburbios.

Aparece el riff contundente alejado intencionalmente de lo que se dice, no obstante, crudo y monótono como la propia voz. Las frases crípticas, por su naturaleza rumiante, “cobran vida” con la contundencia de ese puto bajo y las guitarras dentro del primer riff y glorificados en la frase <<Like jazz in a clay bar cab>>: irónica y descriptiva.

El estribillo melódico (1:18) que corta, o mejor dicho, que pretende cortar la densidad y la aspereza, sólo incrementa la angustia del vocalista. Acaso el piano intenta dar esperanza. Es un momento paradójico que describe musicalmente los contrarios de una sociedad que procura las apariencias, en tanto la voz, con suficiencia parsimónica, la contradice. Es el absurdo manifiesto de Camus en un solo estribillo.

Luego, ¡Ese Irritado, maldito, seco, y pendenciero bajo (1:32) con su grandilocuente ostinato! eleva, sin dejar de ser lineal y con la ayuda de la distorsión de la guitarra, sucia como la piel abierta por el pavimento, la temperatura ¿30o? Treinta grados en una región como aquella es calurosa e incómoda. Así también, cuando se tiene una epifanía a destiempo <<Damn, damn it!… >> (1:50)

Existe en la voz y el riff interminable y episódico la conducta agresiva/pasiva donde, de forma críptica, espeta que a los 13 grados la comida es grandiosa aunque agria. (3:00) Es Sísifo subiendo cada vez la roca, interminablemente todo el track. Hasta que el estribillo vuelve a presentarme la melodía armoniosa resaltando la incongruencia a través de los alaridos del cantante; para cerrar en un bucle sonoro cortado intempestivamente.