Este año se cumplen 40 años de su formación
Este año se cumplen cuatro décadas desde que The Clash se conformara, por lo que estaremos dedicándole un ciclo semanal de artículos en los que tratamos de plasmar su importancia en el mundo de la música, de la política y de la cultura en general.
Para iniciar, cinco de los colaboradores de este blog nos comparten un poco acerca de su pensar y/o experiencia alrededor de The Clash, acompañado de algún video o fotografía del artista.
Rodrigo «Bola» Torres
Para mi The Clash fue y sigue siendo el punto de comparación para lo que una banda de rock puede ser; la combinación de víscera, actitud, contenido, vanguardia, look, potencia, imperfección, valor, autenticidad, sudorocidad y un largo etcétera. Todo esto montado sobre una obra repleta de música y letras cargadas de fuerza y conciencia social que siguen siendo relevantes.
The Clash es una banda a la vez edgy y accesible, conformada por miembros que lograron crear en ellos mismos personajes tan grande como su obra. Sin duda hay algo especial y probablemente irrepetible en lo que, estando juntos, lograron crear. La única banda que importa.

Melina Contreras
Mi primera impresión de The Clash fue cuando tenía alrededor de 11 años y escuché su canción “Should I Stay or Should I Go” en Stranger Things. Como la mayor parte de las personas de mi generación, este fue mi primer y único acercamiento a la banda, hasta este año.
En los últimos años, he conectado cada vez más con artistas que debutaron años antes de que yo naciera. Agrupamientos como Talking Heads o Pulp son parte de mi rotación diaria, pues estoy abierta a escuchar música de cualquier generación. A pesar de esto, hay algo que sentía que le faltaba a gran parte de los cantantes tanto actuales como del pasado: un mensaje político. Estuve por mucho tiempo en búsqueda de una banda que tuviera algún tipo de ideología dentro de su música, que sí existe una que otra canción popular que se atreve a hacerlo, pero yo no creía que fuera suficiente.
Ahí es cuando entra The Clash, pues gracias a este apartado de Primero Fue El Sonido pude conocer a un grupo que tuviera más de un álbum en el que realmente se hablan de problemáticas que nos afectan incluso hoy en día. The Clash es una banda con significado, y estoy feliz de haber podido encontrarla.
Alex Torres
Nunca confíes en alguien a quién no le gusta The Clash. O son increíblemente veloces para evitar que lo cool los alcance o peor, creen en la Teoría Económica del Derrame. Y más allá de ser una efectiva prueba del ácido respecto al bien y el mal, son un banda que tomó la estafeta de una estirpe de artistas que les gustaba jugar con una mano atada a la espalda, cargando con el peso de la integridad y teniendo que ser compatible con su cosmovisión, haciendo bailar a generaciones y dando un marco de referencia a quienes vinieron después y no tenían en su lista como item #1 el que sus canciones aparezcan en anuncias de minivans para mamás.
[gus]
Resulta evidente que no existe una fórmula única para alcanzar la trascendencia artística; sin embargo, una característica de suma importancia siempre será la capacidad de conectar con el público. The Clash lo consigue proyectándose a través de sus letras de forma visceral, impulsados por una energía que exhala rebeldía. A lo largo de mi vida he conectado con ellos; a los trece años me cautivaron “Should I Stay Or Should I Go” y “London Calling”; a los dieciocho, me emocionaron “Rock The Casbah” y “I Fought The Law”; y, a los treinta, encontré un eco más profundo en “Spanish Bombs” y “Career Opportunities”.
Aunque The Clash surgió de la crudeza del punk, la banda supo absorber con lucidez los sonidos que orbitaban a su alrededor, creciendo de manera brillante al incorporar texturas del reggae, dub, ska, rockabilly e incluso del hip-hop. Todo ello sin perder una fracción de su compromiso social. Al final, The Clash no sólo es su música, es energía pura dotada de un enorme corazón de protesta.
Tony Spinotti
Para mí, hablar de The Clash es hablar de una de mis bandas favoritas, pero no solo eso, sino que si hablamos de bandas influyentes para mi persona, estarían también hasta arriba del top personal. Sin irnos más lejos, Joe Strummer es una especie de gurú para mí. Y lo mejor es que tanto la banda como el músico lo son desde sus luces, sus sombras, lo bueno y lo malo, no desde una figura idealizada, y eso me parece más significativo.
Un disco prácticamente perfecto como London Calling me hizo enamorarme perdidamente de ellos, pero el adentrarme en su maravillosa música, con todas y sus irregularidades, me hizo comprender que el punk era más que tres acordes. Fueron quienes marcaron el camino de la actitud. Y eso los hace de lo más influyente en la historia. “The Only Band That Matters” fue un slogan, pero siendo honestos, nunca han estado lejos de ese adagio.




