*Fotografías tomadas del acervo del CENART.
¿Y si! Ahí estábamos todos, esperando probar la cereza del pastel de Belafonte Sensacional; llamas llamas llamas.
Y me refiero a todos, por qué estaban los intelectualoides que escriben reseñas para revistas rimbombantes, la chica de la radio que seguramente recibe 50 demos diarios, una de las fundadoras de Ambulante, ese cine que nos hace sentir críticos a todos, los mazahuacholoskatopunks de las periferias de la cuidad, fotógrafos, gente que se dedica al arte y tiene ese gusto por lo estético y lo kitsch de la CDMX (para los fans de Belafonte, es todavía DF) y yo, un simple mortal que les relata esta crónica.
Pasadas las 5 de la tarde, se escuchó en el audio del patio del CENART la tercera llamada, ahí apareció toda la pandilla, esos ñeros medianones que te saben describir a la perfección a que sabía el café en la antigua Cafetería Trevi, que es andar por la noche en eje central y llegar a Garibaldi, tomarse unas fotos el “Cibeles” y que la tira te agandalle, esos que saben tomar un trago a su caguama y eructar a taquito campechano.
La sinergia, el amor y la música nos unía a todos; el Destroy comenzó, palabras más palabras, menos, lo que dijo Israel fue… Nos vamos aventar todo el disco y… !al chile háganle como quieran!.
¡Y zas! empezó a sonar «OMI», días antes, le había escrito al patrón para decirle algo que seguramente lo tomó como una vil mamada, -¿Quiénes son ustedes?– ¿Los Radiohead de Iztapalapa? ¿Los Flaming Lips en sus primeros discos? ¡A huevo comparándolos con bandas gabachas! (oh bueno, una gabacha y otra inglesa, da igual) por qué no decirle: na mames!! suenan a Rockdrigo González con ese Moog clásico, o ah Size con un poquito de tecnopal, no se…
<Siempre a cagar el palo con las comparaciones>.
He pensado, sin temor a equivocarme, que Israel Ramírez está en el peldaño de los grandes compositores como: Saúl Hernández ,Paco Huidobro, Rita Guerrero; por que el güey tiene esa sensibilidad de narrar historias, de jugar con las palabras, de dedicarle canciones a sus amigos, a su mamá y que no se le parta el corazón .
Esa tarde del 7 de junio lo comprobé, solo bastó escuchar los primeros rasgueos de «Todavía D.F» para que todos los asistentes le rindiéramos y nos entregáramos en voz y alma para cotorrear coreando. (Es una masa de culeros, como culeros, los culeros que se encuentras por aquí, o >ponte al tiro ponte verga atrás<
Y el ya famosísimo coro, ¡CONVOCATORIA PARA EL DESTROY!) acompañados de aplausos al ritmo del compas. Como si estuviéramos en un concierto de Alex Lora.
No lo sé, tenía mucho tiempo de no ir a un concierto de rock, puras pinches fiestas de diyeis que ponen mal los tracks y se creen dueñas de las rolas, ja.
Así nos fuimos 9 rolitas bien verga, entre aplausos y equivocaciones del vocalista de la banda en turno ¡Poom! guey en un abrir y cerrar de ojos un slam con «Laser Funk», «¡oh shit oh fuck!,» todos cantábamos, gritábamos; yo volteaba de un lado a otro atónito, detrás de mí, un niño de chinos güeros en los hombros de sus papá coreando.
>¡HEY QUE TRAES AHÍ TE VI TE VI!<
Los flashes de las cámaras haciendo un arrullo de estrellas, era como estar en el parque de béisbol de Ciudad Universitaria sintiéndome joven desafiando a mis padres y a la vez también escuchando «Las Distancias»; recordando cuánto quería a mi chava; en ese momento, así se sentía estar en el concierto de Belafonte Sensacional, una hora y cachito bastó para que sonara «No llores cumbias» y así solo quedará en nuestra mente este épico concierto,repleto de una banda de jóvenes, me refiero a jóvenes de corazón, desesperados por ver a su banda en un escenario más grande, digno de su talento; un Vive Latino o el Zócalo ¿Por qué no? pero como dirían ellos.
¡AHHHHHHHHHHHHH #NEL !
NO QUIERO QUE TE VAYAS, QUEDATE UN POQUITO MÁS, QUEREMOS VER SU SONRISA COMO AQUEL 7 DE JUNIO EN EL CENART BELAFONTE SENSACIONAL.
Ahora más que nunca espero volverlos a ver tocar algún día o esperar a que el cometa se vuele y jamás nos volvamos a leer.





