«Desierto Sonoro» de Diego Véliz

Publicado por

El pasado 11 de septiembre, en el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras (CMMAS), en Morelia, Michoacán, se presentó el artista chileno Diego Véliz con ‘Desierto Sonoro’ , un proyecto de arte sonoro construido a partir de grabaciones realizadas en distintos puntos de Arica, ciudad fronteriza del extremo norte de Chile, ubicada entre el desierto de Atacama y el océano Pacífico, y que constituye además una de las principales conexiones de Bolivia con el mar.

Durante dos años, Véliz desarrolló un proceso de investigación y registro sonoro en distintos espacios de Arica, acercándose al territorio a partir de sus sonidos y de las experiencias que éstos contienen. El resultado es una obra que propone escuchar un paisaje marcado por la frontera, el desierto, el tránsito y las huellas de quienes lo habitan.

‘Desierto Sonoro’ representa, además, la primera incursión de Véliz en el arte sonoro. Historiador y máster en Documental Creativo, hasta ahora había desarrollado principalmente su trabajo en el ámbito audiovisual, con la realización de diversos cortometrajes entre Chile y España.

Aprovechando su visita a Morelia, conversamos con Diego Véliz sobre el proceso de creación de ‘Desierto Sonoro’, la relación entre territorio y escucha, y las posibilidades del sonido como una forma de aproximarse y narrar un paisaje.

 

¿En qué momento Arica dejó de ser solamente el territorio que querías registrar y se convirtió en el territorio que necesitabas escuchar?

Bueno, Arica como territorio de interés de alguna manera, para la creación artística, es algo que viene rondando mi trabajo desde antes de iniciar en el arte sonoro.

Primero, desde la historia. Soy historiador de formación. Trabajé en una serie de investigaciones sobre Arica que bueno se publicaron en libros. También trabajé para otros proyectos de ese tipo. Después en el audiovisual, he hecho distintas cosas; así que claro, el paso a lo sonoro de alguna manera es natural porque sigue interesándome este mismo territorio.

De hecho, varias de las piezas sonoras que están ahí también las he hecho en audiovisual para otros proyectos.

 

¿Qué podía decir el sonido sobre una frontera que no podía decir una fotografía o un mapa?

Buena pregunta y la verdad es que voy a intentar respondértela. Sin duda es otra manera de interpretar la frontera, pero podemos hablar de cualquier territorio.

Yo claro, cuando hice este proyecto en sí, lo que descubrí principalmente fue a través del proceso del montaje. En ese sentido el montaje audiovisual al cual estaba acostumbrado, podríamos decir que es lineal. Es una imagen detrás de otra. Entonces lo sonoro sería un montaje horizontal en ese sentido, el sonido para mí vendría a ser vertical dentro de la línea de tiempo.

Porque en el espacio que ocupa tienes un plano de 10 segundos, y pueden haber miles de capas de sonidos para abajo; entonces se van desplegando de forma vertical. Entonces eso ya te da otras posibilidades narrativas, plásticas, estéticas que no que no te da la imagen.

Siento que de partir del sonido, si lo viéramos desde el punto de vista de la imagen, el sonido está en fuera de campo en buena parte del tiempo, a excepción de cuando tienes actores dando diálogos o entrevistas. Entonces, claro, en todo este territorio del fuera de campo-tiempo, hay mucho que pueda entrar en esta imagen. Entonces, es un poco lo que lo que yo fui descubriendo a través del montaje mismo de la obra.

 

¿De qué manera el sonido puede retratar distinto a la imagen?

Mire, es una buena pregunta porque cuando especialmente llegábamos a grabar con las personas  a los en los lugares públicos y aparecíamos con los micrófonos, mucha gente como que se asustaban en un principio porque decía: «aquí llegó la televisión” y después que le explicábamos que era solamente micrófono, se relajaban. Ya no tenían problema, entonces era más fácil entrar en territorios donde con la cámara exige otro tipo de trabajo, o sea, grabar en el espacio público con la cámara es más complicado. Entonces, ya eso es algo que sin duda dio una apertura a otros universos. En general, claro, el sonido también tiene esta cosa de que es esférico. O sea, lo mismo que vivimos en esta experiencia cuadro fónica en el concierto de hoy.

Eso no te lo puede dar la imagen o una película en sí, te obliga como a tomar posición en una sola línea cuando y en el sonido tú te puedes rodear.

El sonido también es físico, es corporal. En ese sentido es distinto a la imagen, que bueno, te puede emocionar por el relato, pero el sonido derechamente te puede golpear el cuerpo, te atraviesa. La vibración, todo eso te hace para mí te hace conectar de otra manera, en este caso con lo que tú me preguntas de la frontera, pero yo creo que con cualquier tema que uno trabaje o sea, claro, las posibilidades del sonido son muy amplias y creo todavía que, aunque hay mucho que se ha hecho, creo que todavía hay mucho más por hacer.

 

¿Qué buscabas inicialmente y qué terminó apareciendo en las grabaciones que no estabas buscando?

Bueno, ahí debo confesarte que la mayoría de lo que se grabó ya estaba pensado desde antes de salir a grabar. En ese sentido tiene una lógica. Hay un cruce acá de estilos, podríamos decirlo de alguna manera, porque me imagino que tú cuando lo escuchaste sentiste que era documental igual un poco, ¿no?

 

Si, lo sentí en ese sentido…

Como la parte de los mercados Exacto y todo, sí. Pero resulta que todo eso ya está escrito desde antes. Entonces, realmente trabajé con estructuras de guiones, con planes de rodaje, dos días estructurando todos los sonidos que grabé.

Obviamente de eso, nace de un scouting previo de los lugares, de lecturas y bueno, de que también se trata de lugares que conozco, que he habitado toda mi vida. Entonces también te da te da otra lógica, pero a pesar de haber conocido estos lugares, no es lo mismo ir a escuchar los lugares. Tú solamente los ves, los habitas, pero ir y tomarte el tiempo de escucharlos, te va abriendo otros universos. Todo eso se transformó en escritura.

Así que claro, cuando salimos al rodaje, obviamente hubo cosas ambiciosas que no se pudieron cumplir, pero te diría que la mayoría de lo que estaba escrito se grabó. Lo que sí sucedió, inevitablemente, y obviamente es lo que uno tiene que tomar, es que la realidad misma te va entregando elementos que tú no tenías considerado y hay que estar con los ojos abiertos para atraparlos.

Pero este proyecto en sí, era bastante ambicioso porque era largo, trabajé con un montón de sonoridades. Y claro para abordar un proyecto de este tipo, al menos para mí, la única opción era tener una estructura clara de trabajo porque si ibas a salir a grabar por grabar, que también es una opción válida pero te ibas a llenar de repente de un montón de material que después no ibas a ocupar.

Entonces, en ese sentido, nosotros fuimos bien selectivos. Hay un trabajo de producción importante previo antes de salir a los lugares. En muchos lugares se pudo grabar a través de gestión de permisos, de autorización, de ingreso, entonces bueno, todo eso te obliga también a estructurarte mucho más. En ese sentido es una lógica de ficción en cuanto a producción. La obra tiene elementos documentales y creo que también tiene elementos de ficción.

Podríamos decir que la hora del tren es más cercana a la música electroacústica. No sé, bueno, es un variopinto de posibilidades que fueron pasando.

 

¿Cómo cambia una ciudad cuando dejamos de recorrerla visualmente y comenzamos a recorrerla con los oídos?

Buena pregunta también. Sí, bueno, sin duda se abre para mí esto mismo. Hay una cosa muy cliché, ¿no es cierto? Seguramente lo has escuchado, pero me gusta aplicarlo en este caso que los eh los oídos no se cierran y los ojos sí, o sea, tú cuando duermes tus oídos no se cierran, ¿no es cierto? Y los ojos sí.

La otra cosa que tiene la diferencia es que tú, por ejemplo, nuestra visión es más bien unidireccional. Mientras que la escucha es esférica, o sea, nosotros escuchamos en 360º, entonces tú para poder ver en 360º, de partida no lo puedes hacer de manera continua con el sonido y si no tendrías que girar 360º sobre tu eje. Eso ya te da te da otra lógica.

Eh, ahora bien, claro, ir a ir a los lugares a escuchar y a grabarlos, bueno, es sin duda es poner atención en en mi caso, al detalle, a lo mínimo. Eh, porque bueno, los micrófonos mismos te brindan la posibilidad de, no sé, ponerlo sobre un sonido pequeño y escuchar El goteo que escuchamos al caso final. Claro, eh sí, sí, eh cosas de ese tipo, la la textura, el detalle, o sea, eso El El frotar el todo el tacto, ¿no? De la moneda, Sí. Sí. Todo eso, todo eso.

El cuerpo, o sea, meter el cuerpo también, porque también en este proyecto varios de los sonidos los grabamos nosotros mismos operando distintos objetos eh poner el tacto, poner la textura al servicio de la creación. Bueno, es algo que en sí la imagen no no se no se hace tanto. Eh, así que sí, eso. Sí, aunque ya me dijiste que lo lo inicial era la cuestión documental.

 

 

¿Cuánto de lo que escuchamos pertenece a Arica y cuánto pertenece a tus decisiones como artista?

Yo creo que ahí hay un como una mezcla porque en sí lo que se buscó con esta obra. Es bueno, grabar las sonoridades de la realidad, pero después tratarlas artísticamente a través del montaje, insisto, poder superponer elementos, obviamente los lugares si tú vas no suenan como como suena la obra. Obviamente ahí hay una visión artística de composición y es lo primordial, es lo que a mí me interesaba utilizar el sonido. Insisto, como una materia plástica que, como una plastilina en el fondo, es algo que uno pudiera manipular libremente en favor de la creación y no tan así del relato o del intento de retratar el lugar, aunque bueno, es inevitable. Va a llegar igual un retrato del lugar, yo siento que igual estas sonoridades también hablan un poco de lo que es este territorio.

Creo que también tienen una carga histórica, siento yo, tienen un peso en la memoria y bueno, son cosas que van como surgiendo de manera bueno, van apareciendo, ¿no es cierto? Como ramificándose dentro de la intención inicial. Pero claro, más que documental, te diría que mi intención original es esa, es hacer una obra de arte sonora utilizar el sonido que te otorga la realidad para componer Claro. Artísticamente sso.

A partir ya nos contaste la complejidad del lugar con las fronteras.

 

¿Qué se escucha en una frontera?

Yo te podría hablar del caso de Arica. Un poco lo que se escucha en la obra es parte de los sonidos de la frontera, este encuentro de distintas culturas es algo muy lógico de territorios de frontera, son lugares de tránsito. Yo creo que eso es lo primordial, o sea, que tú habitas el territorio y te encuentras con una fuerte presencia en nuestro caso de Perú, de Bolivia.

Es algo único en el país, hoy en día, claro, hay mayores flujos migratorios, pero la diferencia, por ejemplo, entre eso que pasa en un lugar que históricamente ha sido un lugar de cruces como lo hace Arica. Es que está mucho más asimilado.

Es que no sé, por ejemplo, muchas familias, pero hablo por mi caso, tenemos antepasados peruanos entonces, claro, la manera de esta relación es mucho más más directa, es una relación que tiene por siglos;  entonces eso te va dando otras dinámicas en realidad de los lugares. Y bueno, supongo que eso debe pasar en muchos territorios de frontera, o sea, seguramente acá en México debe pasar lo mismo.

 

Podemos pensar que también Estambul tiene características particulares, ¿no? Ya que es el ingreso entre oriente y occidente, ¿no?

 Sí, sí, claro, un caso muy interesante es esa frontera. ¿Qué otra cosa podría hablar de un territorio de frontera? Aparte de eso, yo te diría que eso principalmente la identidad. Desde el sonido.

Porque claro, desde la visualidad, bueno, hay una serie de elementos eh como buena zona de frontera también es una zona de fuerte presencia militar que bueno, los países necesitan reforzar Última pregunta que tengo para ti.

Después de todo este proceso, ¿qué es Arica para ti: un lugar que escuchaste, un lugar que reconstruiste o un lugar que imaginaste?

¿Qué es Arica para mí? Bueno, Arica es un lugar importante para mí en todo sentido. Eh, no todavía no todavía no lo logro responder esa pregunta. Todavía lo estoy buscando con las nuevas obras que estoy haciendo. De hecho, estoy en estos momentos haciendo terminando una nueva obra sonora que tiene que ver con Arica eh y que es y que se está yendo para atrás en el fondo.

Ahora yo estoy mirando a la historia de manera mucho más directa y trabajando o creando en torno a periodos importantes de la historia de Arica y bueno, es otra es otra manera de acercarse a ella. Entonces, con eso te digo que no todavía no lo respondo y creo que nunca lo voy a responder. No es mi intención tampoco. Simplemente intento nutrirme de todo lo que me ofrece este lugar.

Creo poner al servicio de la creación artística o al menos es la es la búsqueda en la que siento que estoy ahora en el último tiempo. Poner al servicio, insisto, de la creación artística mis saberes en historia, ¿no es cierto? Y bueno eso ramificarlo hacia las distintas posibilidades que se me vayan abriendo.

Ahora estoy con sonido, pero también son preguntas que me rondan en torno a la imagen, entonces sí, no tiene no tiene fin ni pretendo que lo tenga.

El proyecto de Diego Véliz se puede escuchar en la siguiente web:

Intro