LA RIVALIDAD

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Charly García en contra y a favor de sí mismo, el impulso creativo de un genio

El público ama a las leyendas, los artistas [su ego] aman sentirse leyendas, la industria ama ganar dinero vendiendo leyendas, pero al aceptar este estatus, muchas veces se compromete la necesidad creativa; para ser un producto que se vende como leyenda es necesario ser predecible, estable, reiterar una y otra vez los rasgos que se esperan del personaje para recibir a cambio la adulación acordada. ¿De verdad creyeron que Charly García accedería a un trato tan vulgar? Repasemos su historia, una llena de quiebres y reinvenciones en la que el impulso creativo era la única brújula.

La década de los 60’s terminaba cuando Charly García formó junto a Nito Mestre su primer banda, Sui Generis, un dúo de rock folk con letras influenciadas por la filosofía hippie, tuvieron éxito de inmediato. En su segundo disco perfeccionaron el sonido y cristalizaron una estética propia, con seguidores devotos. Para su tercer trabajo, el dueto acústico pasó a ser un cuarteto eléctrico y los temas folk, ahora eran pasajes de rock progresivo con letras de rebelión. Sobra decir que no todo el público estuvo de acuerdo con el cambio.

Sui Generis

En 1974, tras la disolución de Sui Generis, Charly formó un proyecto de transición llamada PorSuiGieco, en donde daba un paso atrás y regresaba al folk. ¿Había recapacitado? No, un año más tarde formaría su tercer banda La Máquina de Hacer Pájaros, completamente eléctrica y progresiva.

La Máquina de Hacer Pájaros grabó dos placas espectaculares, pero Charly se sentía sofocado en la dinámica de grupo y, a pesar de haber logrado una identidad propia, la banda terminó. García lo explicaba así: Ya estoy cansado de tener que pensar cada cosa de La Máquina […] Ahora, la cosa será distinta, voy a hacer lo que realmente me indiqué el corazón.

En 1978, junto a una cuadrilla de reconocidos y virtuosos músicos, Charly formó Serú Girán. Grabaron cuatro discos de estudio, consolidaron un sonido y concepto único, tuvieron un éxito masivo, es considerada una de las bandas más icónicas del rock en español de todos los tiempos… Pero Pedro Aznar [bajista] tenía otros planes personales y abandonó el grupo para unirse a la banda de, nada más y nada menos que Pat Metheny. Charly decidió no adulterar la esencia con un suplente y, pese al extraordinario momento que atravesaban, y pese al interminable llanto de sus fanáticos, dio por terminado ese capítulo.

Serú Girán

¿Qué seguía para Charly García? ¿Cuántas metamorfosis podría ejecutar un mismo individuo?

¿Era momento de parar, hacer un recuento? ¿Volvería al folk, al progresivo? ¿Se reagruparía con viejos compañeros?

Nada de eso, en 1982 Charly debuta con su primer álbum como solista, Yendo de la Cama al Living, una brillante placa que reinventaba toda su trayectoria y con la que una vez más consiguió el éxito. A este álbum le siguieron Clics Modernos, Piano Bar, Parte de la Religión, Cómo Conseguir Chicas y Filosofía Barata y Zapatos de Goma. Una seguidilla deslumbrante, una década de éxitos imparables, discos que son clásicos, que pasan por el rock, por el folk, por el punk, por el progresivo, por el new wave, por el funk, por el tango… pilares y cumbres de la música hispanohablante.

Charly García estaba completamente consolidado, más que eso, era un monstruo, un pedazo de historia… una leyenda.

Charly García

Reinventarse en un momento así era crucial. La industria estaba lista para jubilarlo en giras de grande éxitos y el público estaba listo para comprar boletos de por vida para sus conciertos en los que, seguramente, nunca faltaría ‘No Voy en Tren’ dentro del setlist.

Así que llegó el nuevo y esperado disco de García: La Hija de la Lágrima. 23 temas producidos por Dios [como indica el sobre oficial] con infinitas superposiciones de sintetizadores, voces y sonidos ambiente; numerosos pasajes instrumentales que Charly bocetaba en el estudio sin rumbo fijo y una excéntrica mezcla en la que todos los sonidos se agolpaban indomables, unos encima de otros. En resumen, un disco desafiante que descolocaba. La crítica lo hizo pedazos y los recitales comenzaron a lucir cada vez más vacíos, pero nada detuvo a Charly, y en su próximo álbum profundizó esta propuesta con un sonido más oscuro y encriptado todavía, una respuesta para críticos e infieles: Say No More.

Entre estas dos placas, y manteniendo una incesante batalla con la prensa que no dejaba de asediarlo con escándalos y cuestionar su talento, grabó un brillante directo para MTV; un unplugged que figura entre los mejores desenchufados de todos los tiempos, con precisión y lucidez. Así, de manera elegante, Charly dejó muy en claro que su nueva etapa no padecía por falta de genio, sino por exceso de él.

Durante los próximos años, grabó cuatro placas con un sonido que él mismo denominó “maravillizado”, una exploración caótica, en la que además de firmar temas como ‘Asesíname’ o ‘Tu Vicio’, lo vimos saltar desde un noveno piso para nadar en la piscina. Finalmente, en 2008, fue internado en una clínica neuropsiquiátrica. La prensa, luego de hacer un bacanal con la noticia, lo dio definitivamente por acabado.

Pero en 2009, aún en recuperación, lanzó ‘Deberías Saber Por Qué’, un conmovedor tema nuevo para aquellos que lo tomamos en serio y que dio pie a una gira por toda Latinoamérica que culminó en el Concierto Subacuático, una celebración por su milagroso regreso. Luego guardó silencio durante ocho años, hasta que, en 2017, vio la luz Random, un nuevo episodio en su discografía. Un disco a la altura de los clásicos para reiterar que lo suyo es más que talento y compromiso: es genio, y es arte, y es inmortal.

Charly Random

Charly García sólo tiene un norte, su propio instinto creativo. Todos sabemos que Fito Paez cerrará cada directo que le reste por ofrecer en su vida con ‘Mariposa Tecknicolor’ y Andrés Calamaro con ‘Paloma’. También sabemos que, si el Indio Solari no toca ‘Jijiji’ en alguna de sus misas, su ejército destrozaría la nación. Pero Charly puede tocar ‘Rezo Por Vos’ o en su lugar ‘King Kong’, puede cambiar de banda cuantas veces lo desee, tocar ‘Confesiones de Invierno’ a capella y sentado en el piso del escenario, o decir por el parlante que “rompan todo”. Para lograr esto, no sólo es necesario ser una leyenda, sino destruir y edificar esa leyenda, una y otra vez. Es decir, ser muchas leyendas en una, ser el más grande. Es decir, ser García, Charly García.