Hablar de The Soft Pink Truth es hablar de Drew Daniel, una de las mentes más inquietas, sensibles y ricas de la electrónica de las últimas dos décadas. Conocido por su trabajo en Matmos, Daniel ha utilizado este proyecto como un espacio paralelo más íntimo y emocional.
Siguiendo la ruta de sus anteriores álbumes, los cuales parten desde una pregunta trascendental, el músico se acerca con su nuevo álbum Can Such Delightful Times Go On Forever? a las estructuras sinfónicas, algo que no es nuevo, pero que últimamente ha retomado fuerza con distintos actos pop. El álbum es una mirada atrás, pero también un gesto de aceptación, el paso del tiempo y la fragilidad del placer.
El álbum se aleja aún más de sus propias raíces techno y electrónicas, para adentrarse en terrenos acústicos, incluso dentro del clásico moderno, apartándose también de la posición de él como figura principal, cuando menos instrumentalmente, pues da paso a distintas colaboraciones que dan forma al álbum, acercándose a ser más un arreglista y productor, cercano a lo que puede ser una figura como Danny Elfman o Hans Zimmer.
Es así como nos podemos encontrar con artistas como The Ebu String Quartet y Zach Rowden de Tongue Depressor, el piano de Koye Berry, el violinista turco Ulas Kurugullu, así como M.C. Schmidt, la otra parte de Matmos, entre otros. Momentos románticos, dramáticos, pero también contemplativos y envolventes a través de melodías que se intensifican, se rompen y se vuelven disonantes por momentos, en un remolino de texturas y timbres.
Can Such Delightful Times Go On Forever? es en el fondo un disco de música de cámara con un espíritu de soundtrack, una dirección en la cual Daniel Drew continúa manteniendo su discografía fresca y en constante evolución.

