eel – dead load

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la gravedad es paciente…

pasamos la vida intentando sostener el peso,

pero la tierra siempre lo recupera.

No confundamos a este personaje llamado eel, con Eels, el entrañable proyecto de Mark Oliver Everett. Al que nos atañe, publicó dead load el 27 de enero de 2026, un álbum de 21 piezas y alrededor de 1 hora y 24 minutos de duración que se mueve entre el jazz experimental, el ambient industrial y el collage sonoro conceptual.

La información sobre eel es bastante escasa en la red, algo común en artistas de la escena experimental. De lo poco que se sabe que el músico detrás del proyecto es que es francés, y se ha introducido en otros géneros, como el hip hop, la electrónica dura y el hyperpop, Su obra se distribuye principalmente de forma independiente en plataformas digitales.

Su álbum dead load funciona como una obra musical y como metáfora existencial: la fragilidad de las cosas que construimos — edificios, sistemas, incluso identidades: estructuras, peso y deterioro, tanto físico como psicológico. La imaginería del álbum se inspira en la ingeniería, la arquitectura y la geología: grietas, corrosión, cemento, hundimientos y materiales que ceden bajo presión.

Desde los primeros segundos del primer tema “NATIVE SOIL”, el álbum introduce un paisaje austero y tenso dentro de un pasaje de minimalismo oscuro. A lo largo del disco, eel construye una narrativa sonora donde cada pista parece representar una etapa en el deterioro de una estructura mediante la introducción de fragmentos y patrones jazzísticos, distorsiones que se van expandiendo, silencios y momentos que se suspenden dentro de una producción por demás meticulosa.

El álbum, a pesar de la densidad implícita conceptual e instrumentalmente y de cierta frialdad en su tono, se mueve de forma dinámica con temas que se van ensamblando y expandiendo. Si bien en algún momento pueden brincar algún par de temas por la propia exploración que se da con la canción, como en el momento de que se meta algo de metal industrial, que no es que no esté bien el tema en si, si no que de repente puede brincar demasiado su propuesta dentro del todo.

Dentro de la gran cantidad de temas y el alto nivel alcanzado, uno puede escoger con cual conecta. Personalmente me quedo con temas como la oscura e inquietante «Hairlline Fracture», la maleable y fragmentada «Dry Rot», la fusión oriental de «Khafid», la arriesgada y vertiginosa «Termite» o la desolada «Concrete Cancer».

Una obra inquietante y atrayente que nos presenta a un músico que habrá de seguir de cerca, y el cual tiene una paleta sonora tan amplia como desquiciante, como lo podemos ver también en su álbum Q?E?D? el cual salió con poco tiempo de diferencia con dead load.