En tiempos en los que la música parece diseñada para sobrevivir apenas unos segundos al movimiento del pulgar sobre una pantalla, el inquieto y de una sólida carrera en la música Sr. González, decide ir en dirección contraria. Aire de realidad, su nuevo proyecto, no es solamente un disco: es una obra conceptual concebida junto con una novela gráfica del mismo nombre, escrita por el propio músico e ilustrada por Ángel FloresGuerra. Ambas partes fueron pensadas para dialogar entre sí y recuperar algo que parecía condenado a desaparecer: la escucha como experiencia atenta y que te lleva más allá del puro momento de consumir algún track.
Para conocer más acerca de la obra, de su importancia y de algunos otros datos como donde conseguirla, conversamos con el siempre amable y atento Sr. González en una plática que nos llevo a muchos puntos de contacto con otras obras y momentos, y que al final se fue por anécdotas más personales. Agradezco enormemente su tiempo y les comparto a continuación de lo que hablamos.
Después de tantos años de trayectoria, ¿Qué necesitabas expresar hoy día con esta obra tan particular que conjuga música y novela gráfica?
He escrito crónica e investigación, pero siempre tuve la cosquillita de hacer ficción, que tampoco es algo desconocida para mi, pues dentro de mi faceta de músico, el escribir las letras de mis canciones ha sido una forma de entrarle a la ficción.
Decidí meter varias cosas que me interesan: por un lado esa afinidad por los discos conceptuales de los setentas, que de chavo me metían a mundos super fantásticos. Traía muchas ganas de crear un disco conceptual, pues en los proyectos en los que he estado a lo largo de mi vida nunca se había dado la ocasión. Me planteé, que si había un momento, era ese. Lo junté también con mi gusto por los comics. Todo podía estar en la misma canasta.
Partí de una historia, la cual podía ser el motivo tanto para el disco conceptual, como para la novela gráfica. Los discos conceptuales de los setentas extendían su universo en el cine, teatro, comic, lo que llaman ahora narrativa transmedia. De una idea central podías llevarlo a distintas disciplinas. Y me decidí por la novela gráfica pues era algo que veía muy alcanzable.
Para la novela acudí a Angel FloresGuerra que es un ilustrador con el que he logrado hacer una gran mancuerna. Paralelamente, en la música, trabajé con mi socio habitual, con el que he trabajado muchos de mis discos, el ingeniero de sonido Leonardo Granados. Ellos dos fueron mis dos aliados en donde corrí en dos pistas paralelas para ir desarrollando ambas obras.
¿Eres un consumidor habitual de novelas gráficas?
Aunque si tengo mis novelas y comics, te mentiría si te dijera que soy un gran fan. En la universidad si leía mucho comic europeo, me gustaban bastante. Igualmente soy consiente de la tradición del comic mexicana, como Kaliman e historias de este tipo. Todos estos creadores como Moebius, que fueron una gran influencia ciberpunk para las películas del estilo de Blade Runner siempre se me hicieron muy padres.
Por otro lado, de chavo era un gran consumidor de rock progresivo. Era de la tribu progresiva. Luego abrí mi espectro, pero de chavo era muy clavado. Genesis, Jethro Tull, Yes, Camel, Rick Wakeman, todos esos discos me los chutaba completos.
¿Cómo fue el proceso de creación de la obra? ¿Cuanto tiempo les llevó?
Fueron dos etapas. La concepción de la historia fue algo totalmente mía. Durante años estuve masticando algunas ideas, hasta que un día me senté a escribirla. Ya después de tenerla, pues era plasmarla. En cuanto a lo musical, es mi elemento, no hubo mayor problema el desenvolverlo bajo su propio lenguaje. En la novela gráfica, al contrario, fue un terreno virgen, incluso tanto para mi como para Ángel, que aunque él sea ilustrador y tenga una amplia experiencia, nunca había hecho antes una novela gráfica. Ambos aprendimos juntos a crearla.
Yo describía situaciones o espacios, que evidentemente iban a terminar en imágenes. Dentro de la novela, hay una narradora que describe algunas cosas. Ibamos haciendo todo paralelamente, y lo terminamos en un lapso de siete meses. Cuando yo iba haciendo maquetas, se las enseñaba a Ángel y viceversa.
¿Se entienden una sin la otra, o solo se entienden como un todo?
Si se puede entender por separado. No necesitas a fuerza la otra parte, pero si es cierto que cuando las conoces ambas, se complementan y retroalimentan. Al ser dos lenguajes distintos, aportan ciertos elementos entre si.
¿Nos puedes hablar algo del argumento de la historia?
La historia gira en torno a un personaje llamado Teo Baltierra, quien tuvo en algún momento mucha fama, pero los tiempos cambian y se encuentra en ese momento avasallador de los nuevos tiempos, que lo rebasa en muchos sentidos. Hay ahí un planteamiento de distintas realidades, por eso el nombre de la novela, Aire de realidad. Hay una realidad objetiva, en la que estamos y la realidad virtual, y la realidad de los sueños. Este persona transita por estas realidades y hay una serie de aventuras que tiene que ver en algún punto con el cuestionamiento de la tecnología y la ética de el uso de estas. La tecnología no es el enemigo propiamente, sino quien está detrás de ella, como la empleamos. Pasan un montón de cosas que esas no las contaré.
¿Al componer la música piensas en escenas, acciones concretas o en emociones y atmósferas?
La musica es muy emocional. Pero al crear, no dejo de pensar siempre en imágenes, sobre todo en escenarios. Tengo ya más de 30 años haciendo música para el grupo de danza contemporánea MdMar. Precisamente, con ellos me complemento en una parte muy visual con los bailarines. Creo música para que puedan desenvolverse y generar las emociones que se quieran transmitir. Si llevo conmigo esta versión descriptiva de la música, se me da. Por otro lado, a mi me encantaría hacer soundtracks de películas.
Esto es un paso. Cuando menos te des cuenta, ya estarás haciendo algo dentro de ese ámbito.
Han usado temas míos para películas, pero no he acompañado una escena. Hacerlo de esa manera me encantaría.
Volviendo al tema de la novela, es un tema super actual el que abordas. Y curiosamente eso también me lleva a esos discos conceptuales de músicos progresivos que hablaban mucho de ciertos temores o temas que en un futuro cambiarían mucho o ya estaban cambiando la vida misma.
Había de todo en esa época. Desde los que retomaban literatura de ciencia ficción como la de Julio Verne. Ahí está por ejemplo, Rick Wakeman y su álbum Journey to the Centre of the Earth. Camel que retomaba la obra The Snow Goose, una historia toda romántica. Había quien retomaba las historias de Tolkien, o que se inclinaban por historias surrealistas como la de The Lamb Lies Down on Broadway de Genesis, la cual Peter Gabriel quería que Alejandro Jorodowsky filmara la película.
¿En serio? Desconocía ese dato.
Si. Eran conocidos, Jorodowsky le leía las cartas del Tarot. Pero Peter Gabriel se separa de Génesis y valió madre la idea.
En el álbum si que hubo lapsos que me remitían al progresivo por cierto tono oscuro, lo espacial, y hasta la voz que va narrando la historia.
Yo revuelvo géneros. Todo lo que me gusta lo voy mezclando de alguna manera. Esos momentos oscuros remiten a esos temas más progresivos como bien dices. Yo tengo una gran influencia de Tangerine Dream. Muchas veces he metido por ahí en otras obras mis sintes con arpegios. ¡Me encantan!
Siempre he metido elementos progresivos en mis discos. Mi tercer álbum Rompecabezas, está muy cerca de ser un disco conceptual. Está todo relacionado aunque en sí, son piezas individuales. En un álbum conceptual todo lo que va pasando se termina conectando de manera muy clara, y ese es el caso en Aire de Realidad.
Me influencié mucho por el álbum de Journey to the Centre of the Earth de Rick Wakeman con la idea del narrador, que también lo incluye. La narradora, quien es la periodista y locutora Olivia Luna, en realidad está contando esta historia 30 años más adelante. Esto con toda la idea de que pueda haber una continuación. Esta historia llega a un punto, pero puede continuar, pues se está contando desde el futuro.
Este proyecto va a contraflujo de la industria, ya que reivindica lo físico, no como un mero souvenir u objeto coleccionable, si no como una obra interdisciplinaria. ¿Que riesgos se corren con un proyecto así hoy día y que dinámicas se pueden emplear para salir avante ante tal apuesta?
No es lo pertinente a como se maneja la industria, que hoy día se rige por sencillos. Es lo que conviene al negocio, pero uno como artista tiene que marcar la pauta de que manera quiere crear. Se que estoy a contracorriente desde el momento en que le pido a la gente que le dedique cuarenta y cinco minutos a escuchar el álbum y dedicarle aparte tiempo a una lectura. No estoy siguiendo las reglas, pero es una invitación al público de hacer las cosas de otra manera, de que pueden vivir una experiencia muy gozosa si así se lo proponen.
Y claro que me lo juego. Pero quiero pensar que lo que hace uno, se queda. Y quiero pensar que en algún momento se valorará.
En cuanto a las dinámicas de como dar a la conocer la obra, tanto el libro como la música son muy accesibles en las redes. Hay librerías virtuales como Amazon, Buscalibre, Gandhi o Gonvill que sin ninguna dificultad, se consigue. La música está en plataformas. Le estamos dando prioridad sobre todo a Bandcamp, que a nosotros como músicos nos representa mejores beneficios que otras plataformas. Como curiosidad, al final del libro, hay un código QR que te lleva a bajar la música de la plataforma.
Hemos estado haciendo por otro lado Ángel y yo, presentaciones de dos tipos: una de ellas son sesiones de escucha. Hicimos una en Sala Atmos en estudio Churubusco, otra en el Club del Rock & Roll. Invitamos a la gente y ponemos el disco a todo volumen. Ahi vendemos los libros.
Y la otra dinámica son tal cual presentaciones del libro, en donde hemos ido a tiendas de vinilos y a algunas ferias. Fuimos a la feria del Politécnico, a la del Zócalo. Vamos a ir a Guadalajara también. Hace poco fui de pisa y corre por cierto a Guadalajara y dejé algunos libros en La Perla Records. Dejé unos paquetes que incluyen el booklete del álbum, para quien le interese.
No hemos hecho todavía fisicamente el disco pero es el siguiente paso. Queremos hacer unas cajas que incluyan el LP junto con la novela. Estamos en proceso de eso. Ahorita lo que hay es la música en plataformas.
Se que todo gira en torno a la novela y es donde hay un mayor énfasis, ¿pero en lo musical no se ha pensado en hacer algunas presentaciones?
Posiblemente lo habrá. No ahorita. No lo pensé así porque finalmente yo compuse y grabé todo. No hay una banda que haya montado para crear la música. Yo me metí al estudio y lo grabé completo. Lo visualicé como un soundtrack de la novela y no tanto para el montaje de una presentación en vivo, cuando menos por el momento. El que tenga una continuación, me da aire para posteriormente, con algo más amplio, montar un show con una banda de soporte.
Yo ahora mismo como músico, estoy más concentrado en Combo Movox, que andamos tocando por aquí y por allá. Por cierto, el fin de semana, ocurrió algo muy padre. Se armó un palomazo de puros ex botellas. Gente que teníamos muchísimos años de no tocar juntos. Una ocasión casual y especial que se dio a partir de que Olivia Luna (la voz de la narradora en el álbum) celebro el doceavo aniversario y al mismo tiempo, el cierre de la estación Ruido Blanco. Nos invitó a todos y a la mera hora se armó ese palomazo. El Mastuerzo y Santiago si han seguido tocando con su proyecto de La Botellita Retornable. Eso facilitó que Sergio Arau y yo nos pudiéramos incorporar fácilmente.
¡Si vi algunas fotos! Yo creo que más de uno, me incluyo, nos emocionamos con la presentación. Fue muy emotivo.
¡Nosotros también! La verdad si estuvo muy padre.
Me habías mencionado la veta escénica que tienes también. Me imagino también que podría llevarse la obra a ese ámbito también. Pero bueno, ya sería un tercer paso, para más adelante.
Si, están abiertos las posibilidades. Un tercer, cuarto, quinto paso. De hecho por ahí alguien me propuso una radio novela, lo cual es muy interesante.
Eso que se prestaría fácilmente. Ya la obra incluye una narradora y marca la pauta.
Si, ahora imagínate algo más actuado, con situaciones específicas. Vamos, tenemos ya hasta un storyboard con la novela. Lo que yo veo que estamos acudiendo a formatos que se han ido quedando atrás, más que nada por una cuestión de mercado, de intereses de la industria. Pero el hecho de que se hayan quedado atrás, no significa que hayan sido malos. Ahora mismo la gente está regresando a ciertos medios, quizás por una cuestión más de coleccionismo, como el vinilo, el cassette y espero yo, que regrese el CD con fuerza.
Yo veo que este trabajo, invita a la gente a volver a ver estos formatos y recuperarlos.
Formatos tanto físicos como conceptuales.
Imagínate una fotonovela. Es algo que también se usó y que fue bastante efectivo.
Mi abuelo era peluquero, tenía su lugar donde cortaba el cabello y tenía infinidad de comics, revistas y novelas, y entre esas estaban algunas fotonovelas. Yo era pequeño pero si recuerdo que tenían su fama, su público y su lugar en esos tiempos. Por cierto, si no mal recuerdo, el desenchufado de Botellita tuvo un comic en las primeras ediciones.
¡¡Siii! De hecho si, la primer edición solamente salió con ese comic. Está muy divertida la historia. Salimos todos los botellas. Entre lo que sucede, un momento llega un carnicero y nos hace carnitas. Años después, sacaron el acetato, pero pusieron el comic en la funda de los discos en completo desorden. Una verdadera lástima.
Que mal. Amerita una auténtica reedición que le haga el honor.
Estaría, pero lo veo muy difícil.
Otra cosa que vengo recordando y que de alguna manera, tiene ralación con todo esto que hablamos, es un sencillo especial para radio que conseguí por medio de mi papá -que un tiempo fue locutor de radio- de «Vamos a la Alberca» que tenía una narración muy curiosa.
¡Oh si! era el track de «Charros vs Gánsters» que prácticamente era también una pequeña radionovela y que remitía a las películas de Juan Orol. Era una historia muy alucinante. Yo era una especie de Al Capone. Son cosas que hicimos en su momento por puro desmadre, pero lo ves a la distancia y dices ¡WAO!
Totalmente. Vista a la distancia quedaron cosas muy valiosas, y que de alguna manera se crearon de forma bastante orgánica. Y que bueno que Aire de Realidad mantenga ese espíritu.






