Eric Burdon & The Animals – The Twain Shall Meet

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El contexto

Pocos músicos ingleses cayeron tan rendidos ante la cultura hippie de San Francisco, como lo hizo Eric Burdon; su fascinación por el movimiento contracultural que se vivía en San Francisco, lo lleva a mudarse a Estados Unidos, llevando a cuestas a unos desquebrajados Animals, esto debido a las fracturas en la alineación; decidido a rescatar a la banda, el músico inicia una nueva etapa con una alineación renovada, ahora bajo el nombre de Eric Burdon & The Animals, y se incorpora a las filas del sello MGM, lo que le daría oportunidad de trabajar con el reputado productor Tom Wilson  (Bob Dylan, Nico, The Velvet Underground , Simon & Garfunkel, The Mothers of Invention, etc.)e iniciar así, la etapa cumbre de la banda.

El primer trabajo de los nuevos The Animals para la MGM, sería en 1967, con el álbum Winds of Change, que sería la primera incursión psicodélica de la agrupación. De este disco se desprendería la clasica ‘San Franciscan Nights’, y es esta nueva etapa en donde son invitados a formar parte del cartel en el primer festival de rock de todos los tiempos, el histórico Monterey International Pop Festival. Después del este álbum, la banda editaría al año siguiente The Twain Shall Meet, su segunda incursión en la psicodelia, siendo producido también por Tom Wilson. La alineación que grabó este álbum estaba conformada por Eric Burdon (voz), John Weider (guitarra, violín), Vic Briggs (guitarra, piano, órgano), Danny McCulloch (bajo), y Barry Jenkins (batería). 

Un álbum con grandes referencias

El álbum arranca con un clásico inmediato: ‘Monterey’, un corte dedicado al legendario festival, además de contener un tributo especial a The Byrds, siendo citados con una frase de la canción ‘Renaissance Fair’ («I think that maybe i’m dreaming»), además de que también son mencionados en la letra. La canción también menciona a Jefferson Airplane, Hugh Masekela, Grateful Dead, The Who, Ravi Shankar, y The Jimi Hendrix Experience, bandas que también participaron en el festival. Llama la atención que cuando se mencionan a dichas bandas, la canción presenta elementos característicos del sonido de los artistas mencionados (con Masekela, suena una sección de metales, con Ravi Shankar, el sonido del citar, etc), mientras una línea de bajo amenazante avanza precisa. Un himno de todos los tiempos.

Llega el turno de ‘Just the Trough’, otro momento glorioso de psicodelia más lenta, con arreglos preciosos. En ‘Closer to the Truth’, el blues psicodélico se hace presente, con una línea de bajo estupenda, excelentes patrones de batería, y una buena dosis de guitarras ácidas y ásperas. Algo que llama la atención es el comienzo y final, que suena como si hubiera sido mal grabado. Cuando parece que el álbum alcanza su momento más alto, llega otra sorpresa, esa es una gran cualidad de esta joya musical. 

Después de aquella dosis de blues, llega la ácida ‘No Self Pity’, con citar y clavicordio incluidos, que aportan los elementos necesarios una psicodelia densa. ‘Orange and Read Beans’, contiene arreglos psicodélicos melancólicos que en momentos tienen cierta reminiscencia al sonido beatle del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band sin llegar al plagio. 

 

El himno anti-bélico y un cierre de psicodelia pura

Después de ese gran momento, llega un punto alto no solo del disco, sino de la historia de The Animals y del rock en general: el himno anti bélico ‘Sky Pilot’, una de las canciones más geniales y polémicas de todos los tiempos. Esta joya sería catalogada como una canción prohibida, esto tras el fatídico 9/11, en donde muchas canciones que tocaban el tema de las guerras, fueron prohibidas. En lo musical, Eric Burdon nos entrega un emotivo corte de más de siete minutos, con una gaita que da un toque todavía más dramático. En el terreno lírico, Burdon expone la dura realidad de los soldados, esto en una era en donde la guerra en Vietnam tenía lugar, aunque desgraciadamente la letra de la canción sigue sonando vigente. 

Tras este épico momento, inmediatamente un silbido da pie a ‘We Love You Lil’, otro momento maravilloso, donde a lo largo de casi siete minutos, nos ofrece un jam instrumental hermoso y ácido de psicodelia pura. Absoluta joya. Y cuando estás metido en el viaje, una gaita invade al final. Una señal de que otro gran momento se aproxima, y así es… ‘All Is One’, cierra de forma épica un disco que debería ser redimensionado en su justo valor artístico. La gaita se va conjugando con el sonido de una percusiones y el citar, para después dar paso a el violín y a los excelentes arreglos de cuerdas, en un deleite auditivo de más de siete minutos. 

 

Revalorando un clásico

The Twain Shall Meet muestra a un Eric Burdon en su mejor momento, un genio musical que en su fascinación por el Summer of Love, crearía un trabajo digno de los anaqueles de la historia. Desgraciadamente, no es un trabajo a menudo valorado en su justa dimensión artística, esto debido al conformismo musical de los amantes del «rock clásico» que se quedan con aquel cover a ‘The House of the Rising Sun’ (ojo, no negamos la grandeza de dicho track), e incluso hay quien asegura tajantemente que The Animals fueron un one hit wonder, una de las afirmaciones más absurdas que solo denotan un desconocimiento de la aportación de Eric Burdon, uno de los cerebros menos valorados en la historia del rock.

Como dato adicional, unos meses después, Vic Briggs abandona la agrupación, y es entonces cuando el puesto de guitarrista es tomado por Andy Summers, futuro miembro de The Police. 

*Este artículo apareció publicado por primera vez en Nopal Eléctrico Radio.