Fidelidad al ser verdadero

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Eskorbuto

“Nuestras vidas se consumían en el túnel del tiempo como algo insignificante frente a los miles de años de la historia de la humanidad. Puede que así de baladí sea para la historia del rock la huella de Eskorbuto, pero nada ni nadie podrá borrar de la mente de unos cuantos de nosotros, el recuerdo de que nos sentimos conmovidos por su música y su envolvente”, escribe Iosu Expósito, líder de la banda en el libro Eskorbuto: historia triste (2001), ensayo biográfico y testimonio histórico de la vida salvaje de los años 80′ en la España del descorche; una completa biografía del grupo, que reúne algunas memorias de este personaje, rescatadas por el periodista y escritor Diego Cerdán Galera (Almería, 1965).

Eskorbuto surge en Santurce, oficialmente en el verano de 1982. El nombre es sugerido por el también periodista y vocalista de la banda Zarama, Roberto Moso, quien fuera testigo del origen de la agrupación. El mote refiere a la carencia grave de vitamina C en el organismo; los bautizó de esta manera por el aspecto demacrado, famélico y deprimente que tenían los tres (Iosu Expósito, Juanma Suárez y Pako Galán).

El espíritu de la banda era la individualidad, la capacidad para cuestionar y rechazar lo que te han dicho que pienses. No fueron unos músicos virtuosos, pero eran honestos, nada influenciados; sus conciertos eran precarios, colmados de errores y nostalgias; imperaba la soledad y el olvido de memorias y letras, todo sobre acordes desafinados y alaridos de rabia.

Los desatinos de la banda cruzaron mares, y como el río que brota para dar de beber, pronto correría por todos los rincones del país vasco, fluyendo a contracorriente hasta llegar a América Latina, donde se toparía con la bendita piratería, ya que su trabajo estaba en manos de discográficas muy independientes que apenas podían salir de la aldea. Los casets y discos bootleg superaron a los tirajes de los sellos oficiales de España, así, el déficit de vitamina C imperó en Estados Unidos (en ciudades como California y Arizona), y países como Argentina, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica y Venezuela, pero sobre todo en México, donde llegaron a tener auténticas hordas de seguidores.

Eskorbuto grabó 8 discos: Jodiéndolo todo en 1983 (un álbum sin sello), Eskizofrenia en 1984 en Producciones Twins, que cuenta con 23 versiones distintas del LP; Anti-todo de 1985 en Discos Suicidas con 17 versiones; Impuesto revolucionario en 1986 en Dro, con 5 versiones; Los demenciales chicos acelerados en 1987, bajo Discos suicidas con 15 versiones; Las más macabras de las vidas en 1988, por Buto Eskor con 9 versiones, y por ultimo Demasiados enemigos en 1991, bajo el sello Gihuka, con 7 versiones distintas.

Alcanzar la independencia –la ultima independencia del continente– fue para Eskorbuto más que una forma ideal de expresar su destino ideológico, a este fin la banda sacrificó todo, y se sometieron a un proceso de excesos; para merecerla, llegaron a exaltar la rebeldía como la forma más pura de la autenticidad. En consecuencia, la creación letrística se les presentaba como un adiestramiento en las detenciones, como una necesidad de llegar al fondo de la policía y romperlo todo desde ahí. Eskorbuto es un alto poder anti-correctivo, una fidelidad al ser verdadero, una certidumbre de verdad y realización suprema de la negación de autoridad. Como dice la canción: “¡mucha policía, poca diversión!”.

*Texto aparecido por primera vez como cápsula en el podcast ‘Cómo está la banda’ de Piro Pendás, líder de ‘Ritmo Peligroso’.

*Compartimos a continuación el libro de Eskorbuto: historia triste (2001):

Eskorbuto_ Historia triste – Diego Cerdan Galera (2)