PANTERA – Vulgar Display of Power (30 años)

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Era algo habitual durante la secundaria, pasar a casa de mi amigo Edgar para salir a vagar.  En ese tiempo, él y yo andábamos escuchando mucha música de la época, aunque mi amigo siempre tuvo una inclinación al heavy metal del tipo de Iron Maiden a Def Leppard, que aunque me agradaban algunas cosas, nunca me terminaba de enganchar del todo (con Iron Maiden creo que faltaba llegar por el disco indicado, ya que años después se volvieron uno de los grupos que más he seguido). 

Ese día, mientras lo esperaba, me presumió su última adquisición: un cassette que le grabaron, y que él mismo había rotulado con la siguiente leyenda: PANTERA. Vulgar Display of Power. 

-¿PANTERA? ¿así, en español? ¿pues no que son gringos?

-Que sí, baboso. Espérate, te vas a cagar.

-Pssss…. va, a ver, ponlo.

Lo que a continuación puso, fue algo que inmediatamente me impactó y me descolocó: One, two, tree, four!!! y una voz que parecía desgañitarse como si no hubiera un mañana, junto a una base rítmica agresiva, rápida y contundente, pero al mismo tiempo muy pegajosa. Era algo que hasta ese momento, nunca había escuchado o me hubiera imaginado. Pero ahí no paraba, un solo desquiciado hacía su aparición, y el cierre fue un mazazo en la cabeza con ese grito que repetía como un mantra catártico el nombre de la canción: Fucking Hostile!!!!

Lo único que alcancé a comentar, tras mi primera impresión fue un: ¿Qué vergas fue eso?

El siguiente tema, era bastante contrastante de inicio. Un tema más pausado, incluso rayando en la balada, eso sí, con un tono un tanto oscuro. Pero lo que más me sorprendía era que el mismo tipo que antes se desgañitaba, estaba cantando de una forma bastante melódica. Una canción de dolor, que al cabo de un minuto, con la entrada de una guitarra, daba paso a algo que se acercaba mucho más al violento tema anterior.

No cabe duda que el tipo sentía dolor, pero más que terminar derrotado por ello, mandaba prácticamente a la mierda todo. El tema iba y venía entre esos matices, siendo la guitarra la que iba adquiriendo mayor presencia. El guitarrista era buenísimo, haciendo gala de solos, de cambios de ritmo y marcando el tono de la canción, que podía ir desde ese tono baladesco, a pasar por una violenta y rápida ráfaga, llegando a un lodoso y reptante interludio, hasta cerrar con pura distorsión y efectos, todo, sin apenas despeinarse. Supe que este tema se llamaba “This Love”.

Con esos dos temas, yo ya estaba maravillado, y en vez de continuar con la siguiente canción, Edgar regresó la cinta a un tema antes del que habíamos iniciado la escucha (ahí supe que el cassette ya estaba empezado). El tema que puso sonaba pesado, pero al mismo tiempo muy rítmico y pegajoso. Una tonada y una letra que rayaba en lo arrogante: Respect, walk, what did you say?. Todo, todo, sonaba en su lugar, endemoniadamente bien, pero sobre todo, ese maldito guitarrista sonaba espectacular. ¿El tema? “Walk”. 

Para ese momento, apagó la cassetera, porque ya nos íbamos. Fue un coitos interruptus con la promesa de que me lo grabaría esa misma tarde, ya que regresáramos. Y sí, al final del día tenía mi copia del mismo, la cual llegué a escuchar a mi propia radiocassetera junto a mi cama. Sin darme cuenta, ese día, me enganché al metal, a los sonidos más estridentes y pesados. 

Vulgar Display of Power fue el álbum que fue mi puerta de entrada al metal; hasta la fecha sigue siendo uno de mis discos predilectos, y le tengo muchísimo cariño. The Great Southern Trendkill lo considero un disco aún mejor dentro de la discografía de la banda, pero “el Vulgar” fue el álbum  que les dio un nombre y una personalidad; de hecho, el álbum lo considero uno de los álbumes de metal con mayor personalidad. 

A mi gusto, le sobra por ahí un tema, y otro queda un poco por debajo del nivel general, pero todos los demás mantienen la obra, sobresaliendo los ya citados temas, o canciones como la potentísima “Rise” que raya casi en el rap metal, la fangosa “New Level”, la pesada como un tanque “By Demons Be Driven” (que parece ser la punta de lanza para la desquiciante obra siguiente de la banda: Far Beyond Driven), o la otra semibalada del disco: “Hollow” (con lo cual la banda nos mostraba una vez más lo bien que se le daban ese tipo de temas). Este gran disco cumple hoy 30 años, y lo mejor es celebrarlo, escupiendo acero desde las altavoces, para quedar tan noqueado como el tipo de la portada.