Maureen Tucker – Playin’ Possum

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El nombre de Maureen Tucker, es probablemente uno de los nombres femeninos más olvidados en la historia del rock, y en el peor de los casos, es un nombre totalmente desconocido, a pesar de que fue parte fundamental para el sonido de una agrupación que, al lado de The Beatles, es una de las dos bandas más influyentes de todos los tiempos: The Velvet Underground.

Maureen, con su aspecto andrógino, siempre manejó un perfil bajo en su estancia como baterista de The Velvet Underground, una estancia que comprende la etapa más importante de la mítica agrupación, incluyendo The Velvet Underground & Nico, aquel legendario debut editado en 1967. Su llegada a The Velvet, se dio por invitación de Sterling Morrison, quien era amigo del hermano mayor de ella, y por lo tanto la conocía y sabía que tocaba la batería, instrumento que aprendió de manera autodidacta. 

En ese momento, la banda se había quedado sin baterista, tras la salida de Angus Maclise, y Maureen acepto unirse a la emergente agrupación. Y aunque su forma de tocar era completamente minimalista, debería ser reconocida como una de las mejores bateristas de todos los tiempos, pero al igual que sucede con Ringo Starr, a tantos años de su legado, su técnica no logra ser comprendida por la mayoría. Maureen tocaba como nadie, al negarse a usar platillos, además de tocar de pie, omitiendo por completo el recurso de hacer solos o tocar a altas velocidades. Solo se limitaba a dar el ritmo, de una manera tan sencilla que podía parecer absurda, y hasta la fecha, no ha surgido una o un baterista que toque como ella. 

Esa forma de tocar, daría a The Velvet Underground un sonido único, aunque desgraciadamente, después de algunos años en la banda, tuvo que bajarse del barco debido a su embarazo, y regresaría tiempo después pero solo por otra temporada, ya que su dedicación familiar la llevaría abandonar el mundo de la música. 

Pero en 1982, la ya convertida en una señora que asistía a la iglesia y cuidaba a sus hijos, decide retornar con un álbum en solitario titulado Playin’ Possum, que fue producido  y ejecutado en su totalidad por la propia Maureen, que demostraba su alcance musical, al encargarse de guitarras, sintetizador, armónica, pandero, batería, saxofón. El álbum fue gestado en su propio sello, Thrash Records, que tenía como sede la sala de estar de su casa. La distribución corrió a cargo del sello Rough Trade Records, que evidentemente tenía mayor alcance en la industria.

Este debut consistía en versiones crudas a varios clásicos de la era del rock and roll, pasando hasta los fabulosos 60’s, además de incluir una composición propia. ‘Bo Diddley’, aquel clásico de Bo Diddley, abre el álbum, en una versión con guitarras aceradas que inevitablemente nos remiten a una cruza entre The Stooges, Velvet Underground y los acordes de guitarra de ‘Never Say Yes’, aquella canción que Elvis Presley interpretará en la memorable cinta ‘Spinout’. La voz de Maureen no es un ejemplo de virtuosismo, pero no obstante, es bastante adecuada para el estilo musical que maneja.

Llega el turno de una versión a la emblemática ‘Heroin’, aquella canción incluida en el mítico e influyente álbum The Velvet Underground & Nico. La estructura musical, si bien conserva elementos de la versión original, si presenta arreglos que la distinguen, sobre todo en la magnífica adición del sonido del sintetizador, que le da un toque muy distintivo. No debio ser una tarea fácil coverear la canción más emblemática de su ex banda, en donde además, ella participó, pero Moe sale más que bien librada del desafío. 

‘Slippin’ And Slidin», aquel hit de Little Richard, es abordado en una versión basada en voz, guitarra eléctrica y algunos arreglos de armónica. La voz de Maureen se apropia de’ I’ll Be Your Baby Tonight’, creación de la leyenda viviente, Bob Dylan, dando matices muy diferentes a lo que la voz del folkman le dio a la versión original. ‘Louie Louie’, de la autoría de Richard Berry, y que fuera editada en 1955, llega renovada en una versión más cruda. 

Nuevamente toca el turno del éxito de Little Richard, ‘Slippin’ And Slidin», aunque ahora ya no solo es una versión de guitarra, voz y armónica. En esta ocasión, Moe la retoma con un sonido más garage, aderezado con sintetizador y batería. No solo de rock se vive, y Tucker presenta una versión a ‘Concerto In D Major’ de Vivaldi. Para esta versión, Maureen se apoyó de la guitarra, sinte, bajo y pandero. Uno de los mejores momentos de todo el álbum. 

Mr. Chuck Berry no podía quedar fuera de este álbum, así que es el momento de una versión a ‘Around And Around’. Una versión que nos vuelve a remitir a aquellos viejos años de The Stooges. Puro «raw power».  Llega el cierre del álbum con un track original de Maureen: ‘Ellas’, que no es un documento feminista ni nada por el estilo, en realidad el título es un tributo a Bo Diddley (Ellas McDaniels). Este corte instrumental es el más extenso del álbum, con alrededor de seis minutos de buena dosis guitarrera.

Este es, sin lugar a dudas, un álbum de auténtico culto, realizado por una de las mujeres más menospreciadas por los oídos sordos y faltos de criterio musical, que insisten en poner en un altar a Janis Joplin, mientras pasan por alto a mujeres que fueron parte importantisima en la historia del rock, ya sea una Michele O’Malley, Dorothy Moskowitz, Grace Slick, Bobbie Gentry, Lulu, Michelle Phillips, Cass Elliott, o la propia Maureen Tucker. 

Tras la publicación de este álbum, prácticamente volvería a su exilio musical, dedicando su vida a sus hijos y nietos, además de seguir dedicada a su iglesia, dejando muy atrás aquellos años en que formó parte elemental de la historia de la música; una etapa que seguramente, a los demás asistentes de su iglesia, les es del todo desconocida.