David Allan Coe & Cowboys From Hell – Rebel Meets Rebel 

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Nacido en el año 1939, en Akron, Ohio, David Allan Coe es uno de los exponentes más controvertidos del outlaw country (señalado de violento, racista, inmoral, entre más elogios), cuya rebeldía musical es un reflejo de su vida, misma que cuenta en su haber con múltiples estancias en prisión, un recurrente que comenzó en reformatorios, desde muy temprana edad. Y en palabras de David, fue en la cárcel en donde conoció al legendario Screamin’ Jay Hawkins (el verdadero padre del shock y posiblemente, el verdadero padre de la estética gótica en la música), que lo alentó a explotar su talento (obviamente, esta es una versión contada por el músico). 

Habiendo logrado un contrato, inmediatamente comenzó a ganarse un renombre en el movimiento outlaw, gracias a hits como ‘The Ride’, ‘Longhaired Redneck’, y ‘Mona Lisa Lost Her Smile’, a la par de colaborar con leyendas como Johnny Paycheck, Waylon Jennings, Willie Nelson, etc. Además de escribir hits para otros artistas, como Tanya Tucker, ya que su talento como compositor, era y es innegable. Y como un buen outlaw, David era un inadaptado, que se burlaba de los estereotipos country, también desafiaba los cánones musicales, agregando rock a su propuesta, además de letras demasiado incómodas para los moralistas de la escena Nashville, lo que le trajo censura (a la que respondió burlonamente con el álbum ‘Recommend For Airplay’, de 1999).

Matthew Woitunski, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Pero los acercamientos al rock, no solo estaban en su imagen y estilo musical, ya que incluso había actuado con bandas como Grand Funk Railroad. Así que en un proceso del destino, cierto día, a finales de la década de los noventas, hubo un cruce que hubiera sido solo algo de ocasión, pero los hilos invisibles de la música hicieron de las suyas.

El mencionado encuentro tuvo lugar en Fort Worth, Texas, cuando David conoce a Dimebag Darrell, y su conversación giró alrededor de las similitudes del metal con el country, estilo musical que aunque a muchos les parezca extraño, no era para nada ajeno al legendario guitarrista de Pantera, ya que en realidad, era la música que llevaba en sus genes, esto gracias a su padre, Jerry Abbott, reconocido productor y compositor de la escena country, colaborador para figuras de la talla de Emmylou Harris, además de también producir los primeros trabajos de Pantera, banda que como es sabido, fue fundada por sus hijos, Dimebag Darrell y Vinnie Paul. 

Para la fecha del encuentro entre David y Darrell, la banda estaba en una pausa, y las similitudes musicales de ambos, hizo su magia, así que decidieron trabajar juntos, al lado de Vinnie Paul, y el bajista Rex Brown, siendo Phil Anselmo el único ausente de la alineación de Pantera (al parecer fue por las conocidas diferencias que ya había con el vocalista).

El álbum se grabó de forma esporádica, cuando los compromisos con Pantera lo permitían, de manera que las sesiones que comenzaron en el 99, concluyeron hasta el 2003, y por razones que desconocemos, no fue lanzado en su momento, algo que posiblemente tenga que ver con lo ocurrido al año siguiente, cuando el 8 de diciembre, una tragedia ocurrió justo el día en que se conmemoraba el asesinato de John Lennon a manos de un fanático. Esa noche, los hermanos Abbott daban un show con su banda Damageplan, en Columbus Ohio, cuando un desquiciado arremetió a tiros en contra del guitarrista, arrebatando su vida y la de otras tres personas más. 

En el año 2006, Big Vin Records, sello propiedad de Vinnie Paul, edita el álbum, bajo el nombre de ‘Rebel Meet Rebels’, firmado por David Allan Coe y Cowboys From Hell. El disco estaba integrado por 12 tracks, todos con letras de David, y música de Dimebag y Vinnie, quienes también se encargaron de la producción. En lo concerniente a invitados, incluía una colaboración con uno de los discípulos más aguerridos de los outlaws: Hank III, hijo de Hank Williams Jr., y nieto del legendario totem del country, Hank Williams.

Una elección casi obvia, debido a que Hank III es un músico cuya pasión por el metal lo ha llevado a formar proyectos de esa índole, y su estilo es una mezcla entre country, metal y punk (incluso ha formado parte de proyectos al lado de Phil Anselmo, y también colaboró en el 2018 con Devildriver, en el álbum tributo al country, ‘Outlaws ‘Til The End Vol. I’. Además de Hank, también colaboraron los músicos de sesión, Joey Floyd (fiddle) y Rex Mauney (teclados). 

En lo lírico, este trabajo está lleno de letras que hacen alegorías al sexo, y a los excesos (algo nada raro en David), aunque también tiene un momento serio, del cual hablaremos más adelante. ‘Nothin’ To Lose’ abre el álbum, con los gemidos de una chica, mientras que la guitarra inconfundible de Dimebag Darrell hace acto de presencia, seguida por la base rítmica. Metal de estructura country con la voz de David, misma que de entrada puede desconcertar a los fans de Pantera, pero que termina siendo un excelente complemento.

En ‘Rebel Meets Rebel’, aparece Joey Floyd, ejecutando el fiddle, y es este detalle lo que le da un toque mucho más country. Los riffs son pesados, mientras la batería y bajo siguen una dirección más enfocada en la americana. Este track es uno de los puntos altos de la obra. Otro detalle a resaltar es el sonido del teclado, cortesía de Rex Mauney. 

Rik Goldman, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

 

‘Cowboys Do More Dope’ abre con los dedos de Rex Mauney ejecutando un piano honky tonk, muy al estilo western, mismo que aparece a lo largo del track. Pronto llega ese sonido típico de los Darrell, aunque con una intención más sureña. Dave sigue haciendo de las suyas, en una combinación estupenda. Y no podía faltar un solo de guitarra, de esos marca de la casa. ‘Panfilo’ es un lapso instrumental de guitarras acústicas, cuya duración apenas sobrepasa los treinta segundos. ‘Heart Worn Highway’ conecta inmediatamente con el puente anterior, solo que ahora en un tono más pesado. En este track el country prácticamente pasa de lado, acercándose más al sonido de Pantera. 

‘One Nite Stands’ recupera el tono metal country sureño que llevaba el álbum, aunque no por eso se pierde la garra de poder, algo inevitable teniendo a un guitarrista como Dimebag. Una guitarra en tono acústico y otra en un tono más electro (sin distor) conducen en su totalidad ‘Arizona Rivers’. Un detalle a recalcar, es que a pesar de tener ese sonido marca registrada, Darrell trata de dar un toque western a sus arpegios, incluso se percibe un arpa de boca acompañando la base. En el plano vocal, David encaja perfecto con el trabajo musical. 

Llega ‘Get Outta My Life’, con la inconfundible voz de Hank III, que se va alternando con la voz de David. Ambos estilos vocales entran en una perfecta comunión, mientras que Vinnie desgarra los parches, acompañado por el complemento de Rex Brown y su bajo, y el poder de las seis cuerdas de Darrell. ‘Cherokee Cry’, es un momento en el que David olvida los excesos y se pone serio, con un claro reproche a los Estados Unidos y su trato hacia los nativos americanos, algo que en definitiva, contradice la imagen de racista que muchos le han colgado. En lo musical, el corte sigue el camino country metal, con un lapso que presenta el típico sonido de combate de los nativos. Otra joyita. 

‘Time’ vuelve a presentar el estilo más inclinado hacia Pantera, aunque es difícil saber si fue algo planeado, o fue algo que surgió de forma inevitable. En ‘No Compromise’, el estilo sureño se mezcla con thrash y un poco de groove metal, pero la presencia de Coe le da esa inevitable esencia western. Este corte destaca en su instrumentación, con gran trabajo de los hermanos Abbott y de Rex. ‘N.Y.C. Streets’ concluye con esta obra, en medio de acordes acústicos y una guitarra eléctrica con un sonido muy limpio, reforzando. David entona la letra en un tono recitado. En lo concerniente a la base rítmica, solo se percibe el sonido del bombo, mismo que solo lleva el acompañamiento, de forma casi imperceptible. 

En resumen, se trata de un disco muy recomendable y un tanto desconocido, incluso para muchos fans de Pantera (no así para los fans de Coe), que desconocen la existencia de este trabajo, fruto de la unión de artistas que parecieran ser tan distantes, para cualquiera que no sepa la estrecha relación entre la música tradicional estadounidense y el metal. Y ya lo dijo Dez Fafara: «el country es la verdadera música pesada».